Según nuevas investigaciones, los cernícalos americanos, la especie de halcón más pequeña de Norteamérica, están desempeñando un papel fundamental en la protección de las cosechas de cerezas en el norte de Michigan. Durante décadas, los productores de cerezas de la región han estado trabajando para atraer a estas aves rapaces a sus huertos proporcionándoles cajas nido. Los agricultores han comprendido desde hace mucho tiempo que los cernícalos ayudan a controlar las poblaciones de ratones, topillos y aves canoras que pueden dañar la fruta sin cosechar.
Un estudio publicado en noviembre en el Journal of Applied Ecology sugiere que los cernícalos proporcionan un beneficio adicional: reducen el riesgo de enfermedades transmitidas por los alimentos. La investigación indica que, al depredar o ahuyentar a las aves pequeñas que portan patógenos dañinos, los halcones ayudan a evitar que esos patógenos lleguen a las cerezas destinadas a los consumidores. El estudio descubrió que los huertos con cajas nido para cernícalos presentaban una menor presencia de aves que se alimentan de cerezas en comparación con los huertos sin las cajas.
Cada primavera, los cernícalos regresan al norte de Michigan para anidar. Pasan sus días cazando pequeñas criaturas en los numerosos huertos de cerezos de la región. Esta relación simbiótica entre los agricultores y las aves se ha cultivado durante muchos años. Los agricultores proporcionan lugares de anidación y los cernícalos, a su vez, ayudan a proteger las cosechas. La presencia de estas aves rapaces limita los daños a los cultivos causados por las plagas y, como demuestra la nueva investigación, reduce potencialmente la propagación de enfermedades transmitidas por los alimentos.
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