A partir de hoy, Estados Unidos ya no es oficialmente miembro de la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo que deja a la agencia de salud de las Naciones Unidas con cientos de millones de dólares en obligaciones financieras impagas, según Stat News. La retirada, iniciada hace un año, concluye un proceso que comenzó cuando la administración Trump notificó a la OMS su intención de retirarse, lo que desencadenó un período de retirada de un año exigido por una resolución conjunta del Congreso de 1948.
La administración Trump cortó efectivamente los lazos con la OMS inmediatamente después del anuncio inicial, citando preocupaciones sobre el manejo de la agencia de la pandemia de COVID-19, su estructura de pagos de cuotas y un supuesto favoritismo hacia China. Estas quejas formaron la base del intento de Trump de retirar a Estados Unidos de la OMS durante su presidencia.
Sin embargo, la administración Biden revirtió esta decisión en su primer día en el cargo, mucho antes de que transcurriera el período de preaviso de un año. La resolución conjunta de 1948 también estipulaba que Estados Unidos debía cumplir con todas sus obligaciones financieras antes de retirarse de la OMS. A pesar de este requisito, Estados Unidos no ha cumplido con estos pagos pendientes.
Las implicaciones de la retirada de Estados Unidos y las cuotas impagas son significativas para las iniciativas de salud mundial. La OMS depende de las contribuciones de los miembros para financiar sus diversos programas, incluidos los esfuerzos de erradicación de enfermedades, la preparación para pandemias y el fortalecimiento de los sistemas de salud en los países en desarrollo. Estados Unidos fue históricamente uno de los mayores contribuyentes financieros a la OMS, y la pérdida de su financiación podría tensar los recursos de la agencia e impactar su capacidad para responder eficazmente a las crisis de salud mundial.
La retirada también plantea interrogantes sobre el futuro de la cooperación internacional para abordar los desafíos de la salud mundial. La OMS sirve como una plataforma fundamental para que los países colaboren en la investigación, la vigilancia y los esfuerzos de respuesta relacionados con las enfermedades infecciosas y otras amenazas para la salud. La ausencia de Estados Unidos, un actor importante en la salud mundial, podría debilitar la capacidad de la agencia para coordinar las respuestas internacionales y establecer normas mundiales de salud.
El estado actual es que Estados Unidos ya no es miembro de la OMS y las obligaciones financieras pendientes siguen sin pagarse. Las consecuencias a largo plazo de esta retirada en la salud mundial y la cooperación internacional están aún por verse. La administración Biden ha expresado su compromiso de volver a colaborar con la OMS y abordar las obligaciones financieras pendientes, pero el cronograma y los detalles específicos de esta reincorporación aún están bajo consideración.
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