Estados Unidos finalizó su retirada de la Organización Mundial de la Salud (OMS) el jueves, un año después de que el presidente Donald Trump anunciara inicialmente la intención del país de poner fin a sus 78 años de membresía. La retirada deja a EE. UU. debiendo a la OMS más de 130 millones de dólares, según la organización.
Funcionarios estadounidenses reconocieron que algunos problemas seguían sin resolverse, incluida la posible pérdida de acceso a datos internacionales cruciales para las alertas tempranas sobre pandemias emergentes. La OMS, un organismo especializado de las Naciones Unidas, desempeña un papel central en la coordinación de las respuestas mundiales a las amenazas para la salud como la viruela del mono, el ébola y la polio. También proporciona asistencia técnica a las naciones en desarrollo, facilita la distribución de vacunas y suministros médicos, y establece directrices internacionales de salud.
Lawrence Gostin, experto en derecho de la salud pública de la Universidad de Georgetown, calificó la retirada como una decisión perjudicial, afirmando que obstaculizaría la respuesta mundial a los brotes e impediría la capacidad de los científicos y las empresas farmacéuticas estadounidenses para desarrollar contramedidas contra las nuevas amenazas. "En mi opinión, es la decisión presidencial más ruinosa de mi vida", declaró.
EE. UU. fue miembro fundador de la OMS en 1948 y ha sido históricamente su mayor contribuyente financiero individual. La decisión de la administración Trump de retirarse se debió a sus críticas a la gestión de la pandemia de COVID-19 por parte de la OMS, en particular su percibida deferencia hacia China. Los críticos de la retirada argumentaron que debilitaría la seguridad sanitaria mundial y socavaría la cooperación internacional en cuestiones sanitarias críticas.
La retirada entró en vigor en medio de los continuos desafíos sanitarios mundiales, incluida la persistente pandemia de COVID-19 y los brotes de otras enfermedades infecciosas. El futuro de la participación de EE. UU. con la OMS sigue siendo incierto, aunque el presidente Biden ha indicado su intención de volver a unirse a la organización. Las obligaciones financieras pendientes y el impacto a largo plazo en las iniciativas de salud mundial aún no se han determinado por completo.
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