Tesla discontinuó estratégicamente su sistema de asistencia al conductor Autopilot, una medida diseñada para impulsar una adopción más amplia de su software más avanzado Full Self-Driving (Supervisado). La decisión llega mientras el fabricante de vehículos eléctricos navega por un panorama regulatorio desafiante, incluyendo una suspensión de 30 días de sus licencias de fabricación y concesionario en California, su mercado más grande en EE. UU.
El Departamento de Vehículos Motorizados (DMV) de California inició la suspensión de la licencia tras un fallo de diciembre en el que un juez determinó que Tesla incurrió en prácticas de marketing engañosas al exagerar las capacidades tanto de Autopilot como de FSD durante varios años. El DMV suspendió el fallo durante 60 días, brindando a Tesla la oportunidad de cumplir cesando el uso del nombre Autopilot.
Autopilot, anteriormente una característica estándar, combinaba el Control de Crucero Adaptativo al Tráfico, que mantiene una velocidad y distancia establecidas de los vehículos precedentes, y Autosteer, un sistema de centrado de carril capaz de sortear curvas. El configurador en línea de Tesla ahora indica que los vehículos nuevos solo incluirán el Control de Crucero Adaptativo al Tráfico como una característica estándar. El impacto en los propietarios existentes de Tesla con Autopilot sigue sin estar claro.
Este cambio estratégico se produjo una semana después de que Tesla anunciara que eliminaría la tarifa inicial de $8,000 para FSD, a partir del 14 de febrero. La compañía se está moviendo hacia un modelo basado en suscripción para FSD, con el objetivo de reducir la barrera de entrada y aumentar su base de usuarios.
La discontinuación de Autopilot y el cambio a un modelo de suscripción para FSD representan un giro estratégico significativo para Tesla. Al simplificar sus ofertas de asistencia al conductor y centrarse en FSD, Tesla apunta a aumentar los ingresos de las suscripciones de software. La compañía enfrenta el desafío de superar la publicidad negativa generada por el fallo de marketing engañoso. El éxito de esta estrategia depende de la capacidad de Tesla para demostrar el valor y la fiabilidad de su software FSD, mientras navega por el escrutinio regulatorio y la competencia en el mercado de conducción autónoma en rápida evolución.
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