Grupos canadienses de derechos humanos reaccionaron positivamente a la revocación de la invitación al Primer Ministro Mark Carney para unirse al "Consejo de Paz" de los Estados Unidos, una iniciativa liderada por el Presidente Donald Trump. El Consejo Nacional de Musulmanes Canadienses (NCCM) declaró el viernes que la exclusión de Canadá del consejo era un "alivio", argumentando que la participación canadiense legitimaría lo que describieron como un "esquema colonial".
El NCCM afirmó a través de las redes sociales que Canadá debería priorizar el derecho internacional y los derechos humanos, particularmente dada la actual crisis humanitaria y el conflicto en Gaza. La organización declaró además que el "Consejo de Paz se burla de la autodeterminación palestina" y que Canadá debería desvincularse de la iniciativa.
El "Consejo de Paz" fue presentado en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, y tiene como objetivo abordar la reconstrucción de Gaza. Sin embargo, los críticos argumentan que el plan ignora la autonomía palestina y sirve a una agenda imperial. Los detalles del plan siguen siendo limitados, pero los analistas sugieren que implica una influencia significativa de Estados Unidos sobre el desarrollo de Gaza.
El gobierno canadiense aún no ha emitido una declaración formal con respecto a la revocación de la invitación. La situación se desarrolla a medida que los líderes internacionales continúan discutiendo posibles soluciones para el conflicto en curso entre Israel y Palestina, incluida la entrega de ayuda y los esfuerzos de reconstrucción a largo plazo en Gaza. Estados Unidos ha defendido el "Consejo de Paz" como una vía viable hacia la estabilidad y el desarrollo económico en la región.
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