La cancelación del remake de Prince of Persia, anunciado inicialmente en 2020, se suponía que sería un éxito rotundo, un regreso a la forma para una franquicia que una vez dominó el mundo de las plataformas como Michael Jordan en los 90. "Esta decisión no se ha tomado a la ligera", dijo el director financiero de Ubisoft, Frederick Duguet, en una conferencia telefónica con inversores, reconociendo la decepción que sienten los fans que esperaban con impaciencia el lanzamiento del juego. "Estamos reasignando recursos para centrarnos en nuestras mayores oportunidades".
Los otros cinco títulos que se enfrentan al hacha siguen envueltos en misterio, con Ubisoft guardándose sus cartas, una medida que ha suscitado críticas por parte de expertos de la industria. "La transparencia es clave en estas situaciones", comentó Geoff Keighley, presentador del Summer Game Fest, en Twitter. "Los jugadores merecen saber lo que está pasando entre bastidores".
Los cierres de estudios, aunque no se detallan explícitamente, se rumorea que están afectando a equipos en Europa, una pausa estratégica que se asemeja a la reestructuración de Activision Blizzard en 2019, en la que cientos de empleados fueron reasignados o despedidos. El precio de las acciones de Ubisoft experimentó una notable caída tras el anuncio, descendiendo casi un 5%, un tropiezo que presiona a la empresa para que ofrezca un buen rendimiento de sus franquicias restantes, entre ellas Assassin's Creed y Far Cry.
No es la primera vez que Ubisoft se enfrenta a decisiones difíciles. En 2014, Watch Dogs, un título de mundo abierto muy esperado, sufrió una controvertida degradación de la calidad de los gráficos antes de su lanzamiento, lo que provocó la reacción de los fans y la pérdida de la oportunidad de capitalizar el bombo publicitario. La situación actual, sin embargo, se siente diferente, un movimiento más calculado para consolidar los recursos y centrarse en los ganadores probados.
De cara al futuro, Ubisoft confía en que el próximo Assassin's Creed Mirage cambie las reglas del juego, un último recurso que podría redimir sus recientes contratiempos. La empresa también está redoblando su apuesta por los juegos de servicio en vivo, una estrategia que ha demostrado ser exitosa para competidores como Epic Games con Fortnite. Queda por ver si estas medidas serán suficientes para cambiar el rumbo, pero una cosa es segura: Ubisoft está jugando para ganar.
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