Según la Estrategia de Defensa Nacional (NDS) 2026 publicada el viernes por el Pentágono, el ejército de Estados Unidos dará prioridad a la defensa nacional y a la disuasión de China, al tiempo que ofrecerá un apoyo más limitado a los aliados. El documento señala un cambio en la política militar estadounidense, que hace mayor hincapié en que los aliados asuman una mayor responsabilidad con un menor respaldo directo de Washington, y adopta una postura menos confrontacional hacia China y Rusia.
Esta nueva estrategia representa una notable desviación de las políticas anteriores del Pentágono, que hacían hincapié en una presencia de seguridad global y un apoyo sólido a los aliados en diversos escenarios. El cambio refleja un sentimiento creciente en Estados Unidos de priorizar las preocupaciones de seguridad interna y abordar las amenazas percibidas en la región del Indo-Pacífico, en particular las que plantea la creciente influencia militar y económica de China.
El documento de la NDS describe cómo las fuerzas estadounidenses se concentrarán en la defensa de la patria y en el mantenimiento de una fuerte presencia en el Indo-Pacífico. Este giro plantea interrogantes sobre el nivel de apoyo que Washington proporcionará a los aliados en Europa, Oriente Medio y África, lo que podría obligar a estas naciones a reforzar sus propias capacidades de defensa y a buscar acuerdos de seguridad alternativos.
Las implicaciones de la estrategia ya están siendo debatidas entre los expertos en relaciones internacionales. Algunos analistas sugieren que la medida podría fomentar una mayor autosuficiencia entre los aliados de Estados Unidos, promoviendo un orden mundial más multipolar. Otros expresan su preocupación por el hecho de que la reducción del apoyo estadounidense pueda crear vacíos de seguridad, lo que podría provocar inestabilidad regional y envalentonar a los actores que pretenden desafiar el sistema internacional existente.
La publicación de la NDS 2026 se produce en medio de las actuales tensiones geopolíticas, incluido el conflicto en Ucrania, la creciente preocupación por las ambiciones territoriales de China en el Mar de China Meridional y la persistente inestabilidad en Oriente Medio. Es probable que la aplicación de la estrategia sea supervisada de cerca por los gobiernos de todo el mundo, a medida que las naciones ajusten sus propias políticas de defensa y estrategias diplomáticas en respuesta a la evolución del enfoque estadounidense de la seguridad mundial. Se espera que el Pentágono proporcione más detalles sobre la aplicación de la NDS en las próximas semanas, incluyendo asignaciones específicas de recursos y ajustes operativos.
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