Los casos de sarampión están aumentando en los Estados Unidos, con más de 2500 casos confirmados reportados desde principios de enero de 2025 y tres muertes, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Este aumento se produce un año después de que Texas informara de un caso de sarampión que inició un brote multiestatal. A medida que disminuyen las tasas de vacunación, los científicos están explorando métodos innovadores para detectar y prevenir la propagación de la enfermedad, incluida la vigilancia de aguas residuales.
El análisis de aguas residuales, que implica el examen de las aguas residuales en busca de marcadores biológicos, ganó importancia durante la pandemia de COVID-19. Las aguas residuales contienen una variedad de material biológico, incluyendo saliva, orina, heces y piel desprendida. Esto permite a los científicos identificar la presencia de virus como el sarampión dentro de una comunidad, incluso antes de que los individuos muestren síntomas.
La aplicación de la vigilancia de aguas residuales para el sarampión aún se encuentra en sus primeras etapas, pero los investigadores son optimistas sobre su potencial. "Está empezando a ayudarnos a controlar el sarampión", dijo un investigador a la vanguardia de este esfuerzo. La técnica consiste en recolectar muestras de aguas residuales de ubicaciones estratégicas, como plantas de tratamiento de aguas residuales, y utilizar técnicas moleculares avanzadas para detectar la presencia del virus del sarampión.
A nivel mundial, se han logrado avances significativos en la lucha contra el sarampión a través de programas de vacunación. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que las vacunas contra el sarampión han salvado aproximadamente 59 millones de vidas desde el año 2000, lo que ha llevado a una disminución del 88% en las muertes por sarampión entre 2000 y 2024. A pesar de estos éxitos, se estima que 95.000 personas murieron de sarampión.
El resurgimiento del sarampión en los EE. UU. destaca la importancia de mantener altas tasas de vacunación. Los funcionarios de salud pública están instando a los padres a asegurarse de que sus hijos reciban la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR), que es altamente efectiva para prevenir la enfermedad. Los CDC recomiendan dos dosis de la vacuna MMR para los niños, y la primera dosis se administra generalmente entre los 12 y los 15 meses de edad y la segunda dosis entre los 4 y los 6 años de edad.
El uso de la inteligencia artificial (IA) también está desempeñando un papel en la lucha contra el sarampión. Los algoritmos de IA pueden analizar los datos de las aguas residuales para identificar patrones y predecir posibles brotes, lo que permite a los funcionarios de salud pública responder de manera más rápida y efectiva. Por ejemplo, la IA se puede utilizar para identificar áreas con bajas tasas de vacunación y dirigir esas comunidades con campañas educativas y clínicas de vacunación.
El desarrollo de la vigilancia de aguas residuales para el sarampión representa un avance significativo en la salud pública. Al combinar métodos tradicionales como la vacunación con tecnologías innovadoras como el análisis de aguas residuales y la IA, los funcionarios de salud pública esperan controlar la propagación del sarampión y prevenir futuros brotes.
Discussion
Join the conversation
Be the first to comment