El Pentágono publicó el viernes una nueva Estrategia de Defensa Nacional que exige a los aliados de EE. UU. asumir una mayor responsabilidad por su propia seguridad. El documento de 34 páginas, el primero de su tipo desde 2022, esbozó un cambio en las prioridades bajo la administración Trump, enfatizando los intereses estadounidenses y el dominio en el hemisferio occidental por encima del objetivo de larga data de contrarrestar la influencia global de China.
La estrategia criticó a los aliados en Europa y Asia, afirmando que se habían vuelto demasiado dependientes de que EE. UU. subsidiara su defensa. Abogó por un "cambio brusco en el enfoque, el foco y el tono", señalando una expectativa más directa de que los aliados asumirían una mayor parte de la carga para abordar las amenazas planteadas por naciones como Rusia y Corea del Norte.
"Durante demasiado tiempo, el Gobierno de EE. UU. descuidó e incluso rechazó poner a los estadounidenses y sus intereses concretos en primer lugar", declaró el documento en su primera frase.
El Secretario de Defensa, Pete Hegseth, presentó la estrategia en Mar-a-Lago el sábado, enfatizando el compromiso de la administración de priorizar la seguridad y los intereses económicos estadounidenses. Afirmó que, si bien EE. UU. continuaría trabajando con sus aliados, esperaba que invirtieran más en sus propias capacidades de defensa.
La publicación de la estrategia se produce tras las recientes críticas del presidente Trump a los aliados de la OTAN en la cumbre del G-7, donde presionó para que se aumentara el gasto en defensa. Estas críticas han llevado a algunos aliados a buscar un resultado más equilibrado en la próxima cumbre de la OTAN.
El énfasis del documento en el hemisferio occidental refleja el enfoque de la administración Trump en las preocupaciones de seguridad regional, incluida la seguridad fronteriza y la lucha contra las organizaciones criminales transnacionales. Algunos analistas interpretan esto como una posible reducción de la participación de EE. UU. en otras regiones del mundo, mientras que otros lo ven como una recalibración de las prioridades para alinearse mejor con los intereses estadounidenses.
Se espera que la nueva estrategia de defensa sea un tema clave de discusión en los próximos foros internacionales de seguridad, donde es probable que los funcionarios estadounidenses enfrenten preguntas sobre las implicaciones del cambio de política para las alianzas y los compromisos de seguridad existentes. La implementación de la estrategia será supervisada de cerca tanto por aliados como por adversarios a medida que EE. UU. navega por un panorama de seguridad global cambiante.
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