Grandes multitudes se reunieron en el centro de Minneapolis el viernes por la tarde para protestar contra la aplicación federal de las leyes de inmigración y la expansión de las operaciones de ICE, a pesar de las temperaturas bajo cero. Cientos de empresas de Minnesota cerraron como parte de una protesta y huelga estatal llamada "ICE Out".
La manifestación, organizada por sindicatos, líderes religiosos y activistas comunitarios, se denominó "ICE Out of Minnesota: Un Día de Verdad y Libertad". Los organizadores animaron a los residentes a quedarse en casa sin ir al trabajo ni a la escuela, y a evitar ir de compras o comer fuera en un apagón económico coordinado.
La protesta fue en respuesta a lo que los organizadores describieron como la operación de control de inmigración más grande y agresiva llevada a cabo por el gobierno federal en el estado. La campaña "ICE Out" tenía como objetivo interrumpir la economía local para destacar las contribuciones de los inmigrantes y el impacto potencial de las deportaciones masivas.
Erin Trieb, una fotógrafa presente en el evento, documentó las grandes multitudes que inundaron el centro de Minneapolis. El esfuerzo coordinado hizo que restaurantes, museos, librerías y cafeterías cesaran temporalmente sus operaciones.
La acción refleja una tendencia creciente de utilizar la presión económica para influir en las decisiones políticas. Al atacar estratégicamente el comercio, los manifestantes pretenden amplificar su mensaje y demostrar la importancia económica de las comunidades afectadas por las políticas de inmigración. El impacto a largo plazo de la protesta "ICE Out" en la política federal de inmigración y su aplicación en Minnesota está aún por verse.
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