El entrenamiento de fuerza ofrece una amplia gama de beneficios, incluyendo una mejora en el estado de ánimo, la cognición y la energía, así como un riesgo reducido de cáncer, diabetes, enfermedades cardíacas y muerte prematura, según estudios recientes. Los expertos recomiendan que los principiantes prioricen la seguridad al incorporar el entrenamiento de fuerza en sus rutinas de ejercicio.
Craig Hensley, profesor asociado de fisioterapia y ciencias del movimiento humano en la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern, afirmó que la investigación continúa revelando la multitud de beneficios asociados con el entrenamiento de fuerza. Un estudio publicado en el British Journal of Sports Medicine vinculó el entrenamiento de fuerza con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular, cáncer, diabetes, cáncer de pulmón y muerte prematura. Otro estudio de 2024, publicado en Biology, encontró que los adultos que realizaban entrenamiento de fuerza tenían una edad biológica menor, lo que sugiere una tasa más lenta de deterioro corporal en comparación con su edad cronológica. Además, un estudio publicado en Frontiers in Physiology demostró que el entrenamiento de fuerza mejoraba los marcadores de salud metabólica, como el colesterol, la presión arterial y el porcentaje de grasa corporal, en adultos mayores.
Según los expertos, el enfoque principal para los principiantes debe ser la seguridad. Esto implica aprender la forma y la técnica adecuadas para prevenir lesiones. A menudo se recomienda comenzar con ejercicios de peso corporal o pesas ligeras para construir una base de fuerza y estabilidad. Aumentar gradualmente el peso o la resistencia a medida que mejora la fuerza es crucial para un progreso continuo.
El entrenamiento de fuerza, también conocido como entrenamiento de resistencia, implica el uso de resistencia para contraer los músculos, lo que aumenta la fuerza, la resistencia anaeróbica y el tamaño de los músculos esqueléticos. A menudo se realiza con pesas, pero también se puede hacer con bandas de resistencia o utilizando el propio peso corporal. Los beneficios se extienden más allá de la salud física, impactando el bienestar mental y la función cognitiva.
El creciente cuerpo de investigación que apoya los beneficios del entrenamiento de fuerza ha llevado a un aumento de las recomendaciones de los profesionales de la salud y los expertos en fitness. Estas recomendaciones enfatizan la importancia de incorporar el entrenamiento de fuerza en un programa de ejercicios completo para personas de todas las edades y niveles de condición física. Se están realizando más investigaciones para explorar el alcance total de los beneficios y para desarrollar programas de entrenamiento de fuerza más personalizados.
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