Según The Guardian, Laura Fernández, una populista de derecha, ganó las elecciones presidenciales de Costa Rica con una victoria aplastante. Fernández, representando al partido Pueblo Soberano, se aseguró la presidencia tras hacer campaña con una plataforma para reprimir la creciente violencia vinculada al comercio de cocaína. Su rival más cercano, el economista de centro-derecha Álvaro Ramos, reconoció su derrota cuando los resultados confirmaron la victoria de Fernández, informó The Guardian.
En otras noticias, un informe de la Academia de Ginebra de Derecho Internacional Humanitario y Derechos Humanos concluyó que el derecho internacional destinado a limitar los efectos de la guerra está en un punto de quiebre. El estudio, que abarca 23 conflictos armados en los últimos 18 meses, encontró que más de 100.000 civiles han sido asesinados, con torturas y violaciones cometidas con casi total impunidad, según The Guardian.
Mientras tanto, en Estados Unidos, un influencer brasileño de derecha, Júnior Pena, fue arrestado por agentes del ICE en Nueva Jersey, informó The Guardian. Pena, cuyo nombre completo es Eustáquio da Silva Pena Júnior, había declarado su apoyo a Donald Trump en un video reciente y afirmó falsamente que los migrantes que estaban siendo arrestados, incluidos los brasileños, eran todos delincuentes, según The Guardian. Según los informes, Pena ha vivido en los EE. UU. desde 2009.
En Gales, la Primera Ministra Eluned Morgan sugirió que el público debería apoyar a las empresas en dificultades yendo a pubs en lugar de ver Netflix. Hablando en el parlamento de Gales, el Senedd, Morgan dijo que no se puede esperar que el gobierno "intervenga y haga el trabajo que el público debería estar haciendo", según BBC Business. Sus comentarios se produjeron después de que el gobierno galés anunciara un descuento de un año en la tasa comercial del 15% para pubs, restaurantes, cafés y locales de música en vivo.
Finalmente, en todo el Ártico, el interés pasado de Trump en Groenlandia ha reabierto viejas heridas para las poblaciones inuit. En Nunavut, Canadá, unas 70 personas marcharon en solidaridad con Groenlandia, sosteniendo carteles que decían: "Estamos con Groenlandia" y "Groenlandia es un socio, no una compra", informó The Guardian. Esta manifestación destacó cómo la idea de que Estados Unidos tome el control de la isla ártica es un recordatorio de un pasado imperial problemático para muchos pueblos indígenas.
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