Bad Bunny iba a hacer historia como el primer artista latino solista en encabezar el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl, una actuación que se produjo en medio de un telón de fondo de tensión política y avances tecnológicos. El juego, el Super Bowl LX, estaba programado para mostrar la creciente influencia de la inteligencia artificial, con las principales empresas tecnológicas anunciando sus plataformas de IA, y coincidió con la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán, según múltiples fuentes.
La selección de Bad Bunny por la NFL despertó interés, particularmente dado el reciente comentario del artista sobre temas políticos. Roger Goodell, comisionado de la NFL, respaldó la elección, afirmando que Bad Bunny era "uno de los grandes artistas del mundo", según Time. La actuación siguió a los premios Grammy, donde varias celebridades, incluido Bad Bunny, hicieron comentarios sobre las políticas de inmigración del presidente Donald Trump.
El Super Bowl también destacó las recompensas financieras para los jugadores. El equipo ganador iba a ganar $188,000 por jugador, según un artículo de múltiples fuentes de Vox.
El clima político que rodeaba el evento se complicó aún más por otros acontecimientos. El expresidente Donald Trump publicó un video racista en su feed de Truth Social que representaba a Barack y Michelle Obama, que posteriormente fue eliminado. Esta acción causó malestar dentro de su propio partido, según Vox.
También se destacó la prominencia del Super Bowl en la cultura estadounidense. El fútbol americano, aunque extremadamente popular, también es controvertido, según Sean Illing, presentador del podcast The Gray Area, según lo informado por Vox. El deporte es un "ritual cívico" en algunos lugares y una "distracción primitiva" en otros.
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