El presidente venezolano, Nicolás Maduro, instó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a cesar lo que describió como "belicismo ilegal" y a entablar conversaciones serias con su administración, en medio de las continuas tensiones e informes no confirmados de un ataque aéreo estadounidense en suelo venezolano. El llamamiento de Maduro, realizado durante una entrevista televisada, se produce después de que la administración de Trump lo acusara de dirigir una organización narcoterrorista que inunda Estados Unidos con drogas, una afirmación que Maduro rechazó vehementemente.
El líder venezolano se refirió al supuesto ataque aéreo de la CIA antes de Navidad, cuyos detalles aún no están claros. Si bien se negó a confirmar el ataque directamente, Maduro sugirió que el incidente podría abordarse en un futuro próximo. El presunto ataque marcaría el primer caso de una acción militar directa de Estados Unidos en territorio venezolano desde que Trump iniciara una campaña de mayor presión militar cinco meses antes.
Maduro advirtió sobre una posible "guerra eterna" que recuerda al conflicto en Irak, si Estados Unidos continúa con su trayectoria actual. La relación entre Estados Unidos y Venezuela se ha deteriorado significativamente en los últimos años, particularmente desde la disputada reelección de Maduro en 2018. Estados Unidos ha impuesto sanciones a funcionarios venezolanos y a la industria petrolera del país, buscando presionar a Maduro para que renuncie y permita elecciones libres y justas.
La administración Trump, junto con muchos otros países, reconoce al líder opositor Juan Guaidó como el presidente interino legítimo de Venezuela. Guaidó, el jefe de la Asamblea Nacional, invocó la constitución para declararse presidente interino en enero de 2019, argumentando que la elección de Maduro fue fraudulenta.
Venezuela se encuentra en medio de una grave crisis económica y humanitaria, marcada por la hiperinflación, la escasez de alimentos y medicinas, y la pobreza generalizada. Millones de venezolanos han huido del país en los últimos años, buscando refugio en las naciones vecinas y más allá. El gobierno de Maduro culpa a las sanciones estadounidenses por los problemas económicos del país, mientras que los críticos argumentan que la mala gestión y la corrupción son las principales causas. La situación se complica aún más por la participación de varios actores internacionales, incluidos Rusia y China, que mantienen estrechos vínculos con el gobierno de Maduro. El llamado al diálogo se produce mientras la comunidad internacional continúa buscando una resolución pacífica a la actual crisis política y económica en Venezuela.
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