Físicos están pidiendo un mayor reconocimiento de los roles fundamentales que las mujeres desempeñaron en la configuración de la mecánica cuántica, un campo a menudo dominado por figuras masculinas en las narrativas populares. El llamado a la acción surge con la publicación de un nuevo libro, "Women in the History of Quantum Physics: Beyond Knabenphysik", editado por Patrick Charbonneau et al. y publicado por Cambridge University Press en 2025, que tiene como objetivo arrojar luz sobre las contribuciones, a menudo pasadas por alto, de las mujeres a este complejo dominio científico.
Para muchas mujeres en la ciencia, la lucha por el reconocimiento se ve agravada por los prejuicios de género, la desigualdad de oportunidades y las presiones sociales. Experiencias como que sus ideas sean desestimadas hasta que son repetidas por colegas masculinos, enfrentarse a divisiones de trabajo por género y sortear las brechas salariales son, desafortunadamente, comunes, según numerosos estudios y evidencia anecdótica. La presión para elegir entre la carrera y la familia también presenta un obstáculo importante para muchas mujeres en los campos STEM a nivel mundial.
Un ejemplo de ello es Williamina Fleming, una astrónoma escocesa que emigró a Massachusetts en 1878. Abandonada por su marido y dejada a cargo de criar a un hijo sola, encontró trabajo como ama de llaves de Edward Pickering, el director del Observatorio del Harvard College. Su agudo intelecto y dedicación la llevaron a convertirse en una hábil observadora astronómica, haciendo contribuciones significativas a la clasificación de las estrellas.
Chien-Shiung Wu, otra figura notable, confirmó experimentalmente el entrelazamiento cuántico, una piedra angular de la mecánica cuántica. A pesar de su innovador trabajo, Wu a menudo enfrentó desafíos para obtener el reconocimiento que merecía en un campo dominado por hombres.
La subrepresentación de las mujeres en la física es un problema global, que afecta a mujeres de diversos orígenes y culturas. Los prejuicios basados en el género, la raza y la clase exacerban aún más estos desafíos, creando barreras de entrada y avance en el campo. Superar estos obstáculos requiere un esfuerzo concertado para abordar los sesgos sistémicos y crear un entorno más inclusivo y equitativo para las mujeres en la ciencia.
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