Delcy Rodríguez, anteriormente vicepresidenta de Venezuela, juró el lunes como presidenta de la nación ante la Asamblea Nacional, tras el secuestro de Nicolás Maduro en lo que el gobierno venezolano ha calificado como una operación militar de Estados Unidos. Rodríguez, quien anteriormente se desempeñó como presidenta de la Asamblea Constituyente, prestó juramento en una ceremonia a la que asistieron principalmente leales al gobierno.
Durante su discurso ante la Asamblea Nacional, Rodríguez condenó la acción militar que resultó en la captura de Maduro y su esposa, Cilia Flores. "Vengo con dolor por el secuestro de dos héroes que están siendo rehenes: el presidente Nicolás Maduro y Cilia Flores", afirmó.
Las circunstancias que rodean la destitución de Maduro han desatado una controversia internacional. El gobierno de Estados Unidos no ha confirmado oficialmente su participación en la operación, pero los partidarios de Maduro sostienen que fue una violación directa de la soberanía venezolana. Los críticos de Maduro, sin embargo, han sugerido que su destitución podría allanar el camino para una transición más democrática en el país.
El ascenso de Rodríguez a la presidencia se produce en medio de una compleja crisis política y económica en Venezuela. El liderazgo de Maduro estuvo marcado por acusaciones generalizadas de corrupción, abusos contra los derechos humanos y mala gestión económica, lo que provocó un importante malestar social y un éxodo masivo de venezolanos.
La Asamblea Nacional, compuesta en gran parte por leales a Maduro, ha afirmado su apoyo al liderazgo de Rodríguez. Sin embargo, figuras de la oposición han cuestionado la legitimidad de su presidencia, citando preocupaciones sobre la imparcialidad y la transparencia de las elecciones pasadas.
El futuro inmediato de Venezuela sigue siendo incierto. Rodríguez se ha comprometido a defender la constitución y defender la soberanía de la nación. También ha pedido un diálogo con todos los actores políticos, tanto nacionales como internacionales, para abordar los desafíos del país. Estados Unidos aún no ha reconocido formalmente a Rodríguez como la presidenta legítima de Venezuela, y la comunidad internacional sigue dividida sobre el tema. Los próximos pasos probablemente involucrarán negociaciones entre el gobierno de Rodríguez, las fuerzas de la oposición y los actores internacionales para determinar el camino a seguir para Venezuela.
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