Funcionarios del Kremlin calificaron la acción estadounidense como un acto flagrante de agresión y una violación del derecho internacional. La declaración cuestionó los motivos detrás de la operación y sugirió que podría envalentonar aún más a Rusia en sus esfuerzos de política exterior. Los detalles específicos de la operación militar estadounidense en Venezuela no se revelaron en la declaración del Kremlin, pero la referencia a la fallida operación de Rusia en Kiev implica un objetivo similar de cambio de régimen o desestabilización.
Esta condena llega en medio de las continuas tensiones geopolíticas entre Estados Unidos y Rusia. La fallida operación rusa en Kiev, que ocurrió cuatro años antes, involucró una estrategia multifacética que incluía guerra cibernética, campañas de desinformación y fuerza militar convencional. La operación estadounidense en Venezuela, aunque no se detalla completamente en la fuente proporcionada, parece reflejar aspectos de esta estrategia, lo que genera preocupación sobre el potencial de escalada y mayor conflicto.
Las implicaciones de este evento se extienden más allá del panorama geopolítico inmediato. El uso de la fuerza militar, incluso bajo el disfraz de una "operación especial", plantea cuestiones éticas sobre la soberanía nacional y el papel de la intervención en los asuntos internacionales. La reacción del Kremlin sugiere una creciente sensación de resentimiento y un potencial de acciones de represalia, lo que desestabiliza aún más el orden global.
Hasta el 5 de enero de 2026, el gobierno de Estados Unidos no ha respondido oficialmente a la condena del Kremlin. La situación sigue siendo fluida, y los acontecimientos futuros probablemente dependerán de la respuesta de Estados Unidos y de las acciones tomadas por ambos países en los próximos días y semanas.
Discussion
Join the conversation
Be the first to comment