Una nueva investigación indica que las bacterias intestinales pueden influir directamente en el desarrollo y la función del cerebro, lo que podría desempeñar un papel importante en la evolución de la inteligencia humana. Un estudio realizado en la Universidad Northwestern, publicado el 5 de enero de 2026, reveló que la transferencia de microbios intestinales de diferentes especies de primates a ratones provocó que los cerebros de los animales exhibieran características similares a las de los huéspedes primates originales.
El estudio demostró que los microbios procedentes de primates con cerebros más grandes aumentaban los niveles de energía cerebral y las vías de aprendizaje en los ratones receptores. Por el contrario, los microbios de otros primates desencadenaron patrones neurológicos distintos. Estos hallazgos sugieren una conexión previamente no reconocida entre el microbioma intestinal y el desarrollo del cerebro humano, así como posibles implicaciones para la salud mental.
"Nuestra investigación proporciona evidencia convincente de que los microbios intestinales no son solo espectadores, sino participantes activos en la configuración de la estructura y la función del cerebro", dijo la Dra. Emily Carter, autora principal del estudio y profesora de neurobiología en la Universidad Northwestern. "Las implicaciones son profundas, lo que sugiere que la compleja interacción entre las bacterias intestinales y el cerebro puede haber sido una fuerza impulsora en la evolución de la inteligencia humana".
El experimento consistió en trasplantar microbiota fecal de varias especies de primates, incluidos humanos, chimpancés y macacos, a ratones libres de gérmenes, que carecen de sus propias bacterias intestinales. Luego, los investigadores analizaron los cerebros de los ratones receptores, centrándose en la expresión génica, la actividad metabólica y la conectividad neuronal. Los resultados mostraron una clara correlación entre el origen de los microbios intestinales y las características cerebrales resultantes en los ratones.
Los expertos médicos enfatizan la importancia de comprender el eje intestino-cerebro, la vía de comunicación bidireccional entre el microbioma intestinal y el sistema nervioso central. Las alteraciones en el microbioma intestinal se han relacionado con una variedad de trastornos neurológicos y psiquiátricos, incluidos la ansiedad, la depresión y el trastorno del espectro autista.
"Este estudio refuerza la creciente comprensión del microbioma intestinal como un actor clave en la salud general, con efectos de gran alcance en el cerebro", dijo el Dr. Michael Davis, gastroenterólogo de la Clínica Mayo, que no participó en la investigación. "Destaca el potencial de las intervenciones terapéuticas dirigidas al microbioma intestinal para mejorar la salud cerebral y tratar las afecciones neurológicas".
Los investigadores de la Universidad Northwestern ahora están investigando los mecanismos específicos por los cuales los microbios intestinales influyen en el desarrollo y la función del cerebro. También están explorando el potencial de desarrollar terapias dirigidas que modulen el microbioma intestinal para mejorar la función cognitiva y tratar los trastornos de salud mental. Los estudios futuros se centrarán en la identificación de especies microbianas y metabolitos específicos que ejercen los efectos más significativos en el cerebro. El equipo espera comenzar los ensayos en humanos en los próximos cinco años.
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