En 2026, el vicepresidente JD Vance se vio defendiendo una incursión militar estadounidense en Venezuela, una operación destinada a un cambio de régimen mediante el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro. Esta acción contrasta con el respaldo que Vance dio en 2023 al entonces presidente Donald Trump, que se basó en gran medida en el compromiso percibido de Trump de evitar enredos militares en el extranjero.
El apoyo anterior de Vance a Trump dependía de la creencia de que Trump no "enviaría imprudentemente a estadounidenses a luchar en el extranjero". Por lo tanto, la incursión en Venezuela ha suscitado preguntas sobre la exactitud de esta evaluación y la percepción más amplia de Trump como una figura no intervencionista.
Los críticos del intervencionismo estadounidense habían visto, en ocasiones, a Trump como una desviación de los halcones tradicionales de la política exterior. Sin embargo, la operación en Venezuela, entre otras acciones durante su presidencia, desafía esta narrativa. Estas acciones incluyen, entre otras, una mayor presencia militar en ciertas regiones y posturas diplomáticas asertivas que, según algunos críticos, contradicen una política exterior pacifista.
Zack Beauchamp, corresponsal sénior de Vox que cubre ideología y desafíos a la democracia, ha escrito extensamente sobre este tema. El análisis de Beauchamp sugiere que se justifica una reevaluación de la política exterior de Trump, dados eventos como la incursión en Venezuela.
La situación en Venezuela sigue siendo tensa tras la captura de Maduro. El gobierno de Estados Unidos aún no ha publicado una declaración exhaustiva que detalle los planes a largo plazo para el país, y la reacción internacional ha sido mixta, con algunas naciones que condenan la acción estadounidense y otras que expresan un apoyo cauteloso. El futuro panorama político de Venezuela, y el papel de Estados Unidos en su configuración, sigue siendo incierto.
Discussion
Join the conversation
Be the first to comment