La infraestructura de internet de Irán experimentó un colapso casi total el jueves, interrumpiendo las operaciones comerciales y la comunicación en todo el país en medio de protestas generalizadas por la crisis económica de la nación. Se espera que la desconexión repentina tenga importantes repercusiones financieras para las empresas iraníes que dependen de las transacciones en línea y el comercio internacional.
El tráfico de internet en Irán se desplomó a niveles cercanos a cero a partir de las 11:30 a.m. ET, según datos de varias empresas de monitoreo de internet. Kentik, una empresa que monitorea el tráfico de internet en todo el mundo, confirmó el apagón casi total. Cloudflare e IODA también registraron caídas pronunciadas en la conectividad al mismo tiempo. David Belson, jefe de información de datos de Cloudflare, señaló que, si bien persistía una pequeña cantidad de tráfico, el país estaba efectivamente desconectado.
El cierre de internet llega en un momento particularmente vulnerable para la economía iraní. El rial iraní ha experimentado una fuerte caída en su valor recientemente, lo que ha provocado disturbios públicos y ha exacerbado los desafíos económicos existentes. Es probable que la interrupción de los servicios de internet agrave estos problemas, obstaculizando el comercio en línea, interrumpiendo las cadenas de suministro y limitando el acceso a información vital. Muchas empresas iraníes dependen de plataformas como sitios de comercio electrónico y redes sociales para ventas y marketing, y el apagón cierra efectivamente estos canales.
La infraestructura de internet de Irán ha sido objeto de un debate continuo. El gobierno ha sido acusado de implementar controles cada vez más estrictos sobre el acceso en línea, incluido el filtrado de sitios web y plataformas de redes sociales. El apagón actual genera preocupación sobre la voluntad del gobierno de interrumpir los servicios de internet para sofocar la disidencia. Las empresas que brindan infraestructura y servicios de internet en Irán, incluidas las empresas de telecomunicaciones estatales, enfrentan un escrutinio cada vez mayor sobre su papel en permitir o facilitar estas interrupciones.
De cara al futuro, es probable que el cierre de internet aísle aún más a Irán de la economía global y dificulte su capacidad para atraer inversión extranjera. El incidente destaca los riesgos asociados con operar en un país con antecedentes de censura y control de internet. El impacto a largo plazo en el sector tecnológico de Irán y su capacidad para participar en la economía digital sigue siendo incierto, pero las consecuencias inmediatas son sin duda negativas tanto para las empresas como para los ciudadanos.
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