Según un análisis de la publicación de inteligencia marítima Lloyds List, cuarenta buques acusados de pertenecer a una flota en la sombra que transporta petróleo sancionado para Venezuela y otras naciones fueron abanderados de nuevo a Rusia el año pasado. El cambio de bandera se considera un intento de obtener la protección del Kremlin contra el embargo estadounidense.
El análisis de Lloyds List indica que al menos 17 de estos buques sospechosos se unieron al registro ruso en el último mes, un aumento significativo en comparación con los 15 buques que lo hicieron en los cinco meses anteriores de 2025. La tendencia destaca un esfuerzo creciente para eludir las sanciones internacionales utilizando tácticas que aprovechan los registros nacionales.
La práctica de cambiar la bandera de los buques no es nueva, pero su mayor uso por parte de buques involucrados en el comercio de petróleo sancionado plantea preocupaciones sobre la eficacia de los mecanismos de aplicación actuales. El cambio de bandera implica cambiar el país de registro de un buque, lo que puede alterar su estatus legal y su supervisión. En este caso, el traslado al registro ruso podría proteger a estos buques del embargo por parte de países que aplican sanciones, como Estados Unidos.
La "flota en la sombra" en sí es una red de buques tanque más antiguos, que a menudo operan con propiedad oculta, que facilita el transporte de petróleo de países que enfrentan sanciones, como Venezuela e Irán. Estos buques a menudo emplean tácticas para evitar la detección, incluyendo la desactivación de los sistemas de rastreo y la participación en transferencias de petróleo de barco a barco en el mar.
Las implicaciones de esta tendencia son de gran alcance. Al proporcionar un refugio seguro para estos buques, Rusia puede estar socavando los esfuerzos internacionales para hacer cumplir las sanciones y limitar los flujos de ingresos de las naciones sancionadas. Esto podría tener un efecto desestabilizador en los mercados energéticos mundiales y en las relaciones geopolíticas.
La Guardia Costera de EE. UU. escoltó recientemente al Marinera, un buque tanque petrolero anteriormente conocido como el Bella 1 antes de su cambio al registro ruso, en aguas del Atlántico Norte. Esta acción subraya los esfuerzos continuos de los EE. UU. para monitorear y potencialmente interceptar buques involucrados en actividades ilícitas.
El aumento en el cambio de bandera a Rusia sugiere la necesidad de una mayor cooperación internacional y mecanismos de rastreo y aplicación más sofisticados. Los expertos sugieren que un análisis más profundo de las estructuras de propiedad y las transacciones financieras asociadas con estos buques es crucial para identificar y desarticular las operaciones de la flota en la sombra. La situación sigue siendo fluida, y se esperan un monitoreo continuo y posibles respuestas políticas por parte de varios organismos y gobiernos internacionales.
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