Anita Karim, originaria del valle de Hunza, en la región de Gilgit-Baltistán, al norte de Pakistán, se convirtió en la primera luchadora pakistaní de artes marciales mixtas (MMA) a nivel internacional en 2018. Seis meses después de comenzar su entrenamiento, Karim recordó un incidente en 2017 en el que, sin querer, dejó inconsciente a su padre durante una sesión de agarre en su sala de estar. "Papá era más fuerte y me derribó, pero yo tenía mejor técnica, así que me puse detrás de él y le apliqué un estrangulamiento trasero al cuello, una llave de estrangulamiento de artes marciales, y conté los segundos hasta que se desmayó", dijo, riendo, durante una entrevista en Islamabad en octubre de 2025. Recuperó la consciencia rápidamente.
La trayectoria de Karim pone de relieve los desafíos y triunfos de las mujeres en el deporte, especialmente en regiones donde las normas culturales pueden presentar obstáculos. Su entrada en el mundo de las MMA supone un cambio en la percepción y las oportunidades para las mujeres en Pakistán. Aunque inicialmente no pretendía batir récords, su dedicación y habilidad han allanado el camino para las futuras generaciones de luchadoras en el país.
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