Google alberga lo que se considera la computadora cuántica más poderosa del mundo, llamada Willow, dentro de un laboratorio secreto en Santa Bárbara, California. La tecnología, fundamental para la futura seguridad financiera, Bitcoin, secretos gubernamentales y la economía global, podría determinar qué empresas y países tendrán éxito en el siglo XXI.
Willow, que se asemeja a una serie de discos redondos del tamaño de un barril de petróleo conectados por cientos de cables de control negros, se suspende a un metro en el aire. Estos cables descienden a un refrigerador de baño de helio líquido de bronce, que mantiene el microchip cuántico a una milésima de grado por encima del cero absoluto. Según Faisal Islam, editor de economía que visitó las instalaciones de Google, la máquina carece de la estética futurista que uno podría esperar, pareciéndose más a la tecnología de la década de 1980.
La computación cuántica aprovecha los principios de la mecánica cuántica para resolver problemas complejos que están mucho más allá de las capacidades de las computadoras clásicas. Esto implica el uso de cúbits que, a diferencia de los bits clásicos que son 0 o 1, pueden existir en una superposición de ambos estados simultáneamente. Esto permite a las computadoras cuánticas explorar una gran cantidad de posibilidades simultáneamente, lo que las hace potencialmente transformadoras para campos como el descubrimiento de fármacos, la ciencia de los materiales y la criptografía.
El impacto potencial de la computación cuántica es inmenso. En finanzas, podría revolucionar el trading algorítmico y la gestión de riesgos. Para los gobiernos, plantea tanto oportunidades como amenazas, particularmente en el ámbito del descifrado de códigos y las comunicaciones seguras. El desarrollo de un cifrado resistente a la cuántica se está volviendo cada vez más crítico a medida que las computadoras cuánticas se vuelven más poderosas.
Si bien Google ha estado a la vanguardia de la investigación en computación cuántica, el campo es altamente competitivo, con empresas como IBM, Microsoft y numerosas empresas emergentes que también compiten por el dominio. Los gobiernos de todo el mundo están invirtiendo fuertemente en tecnologías cuánticas, reconociendo su importancia estratégica.
El estado actual de Willow y el programa cuántico de Google sigue siendo en gran medida confidencial. Sin embargo, la compañía continúa superando los límites de la computación cuántica, con el objetivo de aumentar el número de cúbits y mejorar su estabilidad, conocida como coherencia. La realización de computadoras cuánticas tolerantes a fallos, capaces de realizar cálculos complejos de manera confiable, es el objetivo final, aunque sigue siendo un desafío tecnológico importante.
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