Un funcionario del Consejo de Transición del Sur (CTS), una facción separatista en Yemen, anunció la disolución del grupo el viernes, aunque las circunstancias que rodean el anuncio han suscitado preocupaciones sobre su carácter voluntario. El CTS, que busca establecer un estado independiente en el sur de Yemen llamado Arabia del Sur, hizo el anuncio durante las conversaciones con el gobierno saudí en Riad.
La medida se produce después de semanas de conflicto entre yemeníes, lo que exacerba una brecha entre Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, dos poderosos aliados del Golfo con diferentes intereses en la región. El CTS ha recibido un importante apoyo de los EAU, lo que lo pone en desacuerdo con Arabia Saudita, que respalda al gobierno de Yemen reconocido internacionalmente.
Desde su llegada a Arabia Saudita a principios del miércoles para mantener conversaciones, los miembros de la delegación del CTS han estado en gran medida incontactables para sus colegas en el extranjero, familiares y periodistas. Esta falta de comunicación ha alimentado la especulación de que la delegación fue coaccionada para hacer el anuncio. Según fuentes familiarizadas con la situación, el anuncio se hizo bajo coacción.
El conflicto en Yemen tiene raíces profundas, derivadas de la compleja dinámica tribal del país, las dificultades económicas y el vacío de poder creado por las revueltas de la Primavera Árabe en 2011. El movimiento hutí, un grupo musulmán chiíta zaidí, tomó el control de la capital, Saná, en 2014, lo que provocó una intervención militar de una coalición liderada por Arabia Saudita en 2015. La guerra subsiguiente ha creado una de las peores crisis humanitarias del mundo, con millones de personas enfrentando la inanición y el desplazamiento.
El CTS surgió como un actor importante en el conflicto, capitalizando las quejas de larga data en el sur de Yemen, que fue un estado independiente hasta su unificación con el norte en 1990. Los llamamientos del grupo a la secesión han resonado en muchos sureños que se sienten marginados por el gobierno central. El apoyo de los EAU al CTS ha sido impulsado por su deseo de contrarrestar la influencia de los grupos islamistas en Yemen y asegurar sus intereses estratégicos en el Mar Rojo.
La aparente disolución del CTS podría alterar potencialmente la dinámica del conflicto, pero su impacto a largo plazo sigue siendo incierto. Los analistas sugieren que la medida puede ser una maniobra táctica destinada a aliviar las tensiones con Arabia Saudita y asegurar un lugar en cualquier futuro acuerdo político. Sin embargo, es poco probable que las quejas subyacentes que alimentaron el movimiento separatista desaparezcan, y la situación sigue siendo volátil. La comunidad internacional, incluidas las Naciones Unidas, continúa pidiendo un alto el fuego integral y una solución negociada al conflicto, enfatizando la necesidad de un diálogo inclusivo que aborde las preocupaciones de todas las partes yemeníes.
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