El presidente Donald Trump declaró que Estados Unidos necesita "poseer" Groenlandia para evitar que Rusia y China la adquieran, reiterando su interés en el territorio semiautónomo a pesar de los rechazos anteriores tanto de Groenlandia como de Dinamarca. Trump, respondiendo a una pregunta de la BBC el viernes, dijo: "Los países tienen que tener propiedad y defienden la propiedad, no defienden los arrendamientos. Y tendremos que defender Groenlandia". Añadió que Estados Unidos perseguiría este objetivo "de la manera fácil" o "de la manera difícil".
La Casa Blanca confirmó recientemente que la administración estaba considerando la compra de Groenlandia, un territorio de Dinamarca y miembro de la OTAN, pero no descartó la posibilidad de una anexión por la fuerza. Tanto Dinamarca como Groenlandia han declarado firmemente que el territorio no está a la venta. Dinamarca ha advertido que una acción militar pondría en peligro la alianza de defensa transatlántica.
El renovado interés de Trump en Groenlandia destaca la importancia estratégica del territorio. Situada entre América del Norte y el Ártico, la ubicación de Groenlandia es valiosa para los sistemas de alerta temprana contra ataques con misiles y para el monitoreo de la actividad marítima en la región. Su escasa población desmiente su importancia geopolítica.
El concepto de "poseer" territorio en el siglo XXI plantea complejas cuestiones sobre soberanía, relaciones internacionales y control de recursos. La región ártica, en particular, se ha convertido en un punto focal de la competencia geopolítica a medida que el derretimiento de los casquetes polares abre nuevas rutas marítimas y acceso a valiosos recursos naturales. Naciones como Rusia, China y Estados Unidos compiten cada vez más por la influencia en la zona.
Estados Unidos tiene un precedente histórico de su interés en Groenlandia. En 1946, la administración Truman ofreció a Dinamarca 100 millones de dólares por el territorio. Estados Unidos también mantiene una presencia militar en Groenlandia en la Base Aérea de Thule, un componente crítico de su sistema de alerta temprana de misiles balísticos.
El estado actual de la propuesta de Trump sigue sin estar claro. El gobierno danés ha rechazado sistemáticamente la idea de vender Groenlandia, y el sentimiento público en Groenlandia también parece estar en contra. El futuro de las relaciones de Estados Unidos con Dinamarca y Groenlandia puede depender de cómo la administración Trump decida proceder con su interés en el territorio.
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