El caso judicial se reanudó este mes tras un trágico incidente el año pasado en el que dos bebés murieron por complicaciones relacionadas con la MGF. Almameh Gibba, el diputado involucrado en la impugnación, presentó anteriormente un proyecto de ley al parlamento buscando despenalizar la MGF, pero fue rechazado.
La MGF, que implica la alteración o lesión de los genitales femeninos por razones no médicas, es reconocida internacionalmente como una violación de los derechos humanos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de 200 millones de niñas y mujeres que viven hoy en día han sido sometidas a la MGF en 30 países de África, Oriente Medio y Asia. Si bien la práctica está profundamente arraigada en las tradiciones culturales y a menudo se considera un rito de iniciación, puede provocar graves problemas de salud, como infecciones, dolor crónico, complicaciones durante el parto y traumas psicológicos.
En Gambia, casi el 75% de las mujeres han sido sometidas a la MGF, a menudo durante la infancia. El país prohibió oficialmente la práctica en 2015, imponiendo sanciones a quienes la realizan o facilitan. Sin embargo, la prohibición se ha enfrentado a la resistencia de algunos líderes religiosos y comunitarios que argumentan que la MGF es una obligación religiosa o una tradición cultural.
Activistas y abogados que trabajan para proteger los derechos de las mujeres ven el desafío legal en Gambia como parte de una tendencia preocupante. Fatou Baldeh, fundadora de la organización de derechos gambiana Women in Liberation Leadership, lo considera "el último movimiento en una reacción contra los derechos de las mujeres que está erosionando las protecciones de género en todo el mundo". Esta perspectiva destaca la preocupación de que los avances logrados en los derechos de las mujeres se vean amenazados por fuerzas conservadoras que buscan mantener las prácticas tradicionales.
El resultado del caso ante la Corte Suprema de Gambia tendrá importantes implicaciones para el futuro de los derechos de las mujeres en el país y podría influir en debates similares en otras naciones donde la MGF sigue siendo frecuente. La decisión del tribunal está pendiente.
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