El presidente colombiano Gustavo Petro afirmó el compromiso de su gobierno de cooperar con Estados Unidos en la lucha contra los narcóticos, a pesar de lo que calificó como recientes "insultos y amenazas" de Washington. En una entrevista con Teresa Bo de Al Jazeera en Bogotá, Petro enfatizó la importancia de mantener canales de comunicación abiertos con Estados Unidos, incluso en medio de crecientes tensiones.
Las declaraciones de Petro se produjeron tras una conversación telefónica con el presidente estadounidense Donald Trump el miércoles, que Petro describió como un paso significativo hacia una comunicación directa que no existía anteriormente. La llamada se produjo después de varios días de retórica intensa, incluidas las amenazas veladas de Trump de una posible acción militar contra Colombia.
El tono suavizado del presidente colombiano indica un deseo de reducir las tensiones y preservar la larga alianza de seguridad entre las dos naciones. La cooperación en los esfuerzos de lucha contra los narcóticos ha sido una piedra angular de la relación entre Estados Unidos y Colombia durante décadas, y Washington ha proporcionado un importante apoyo financiero y logístico a las operaciones militares y de las fuerzas del orden colombianas.
Sin embargo, los recientes desacuerdos sobre la política de drogas y otros asuntos han tensado las relaciones. Petro, un líder de izquierda, ha abogado por un enfoque más integral para el control de drogas que incluya abordar las causas fundamentales de la producción y el consumo de drogas, en lugar de centrarse únicamente en la erradicación y la interdicción. Según los informes, este enfoque ha chocado con la postura más dura de la administración Trump.
Añadiendo complejidad, Trump invitó a Petro a la Casa Blanca para una reunión, una medida que algunos analistas interpretan como un intento de suavizar la fricción diplomática. La invitación se produjo poco después de que Trump hiciera declaraciones controvertidas sugiriendo que no necesitaba adherirse al derecho internacional, tras el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro.
Los detalles específicos de la reunión planificada en la Casa Blanca siguen sin estar claros, pero se espera que las discusiones se centren en las estrategias de lucha contra los narcóticos, la seguridad regional y las relaciones comerciales. El resultado de la reunión podría influir significativamente en la trayectoria futura de las relaciones entre Estados Unidos y Colombia.
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