Un temblor recorrió Wall Street el lunes. No del tipo causado por algoritmos que se han vuelto locos, sino uno arraigado en el drama muy humano del poder, la política y la independencia percibida de la Reserva Federal. Las acciones cayeron, el dólar se debilitó e incluso la base de los bonos del gobierno estadounidense se tambaleó al conocerse la noticia de una investigación penal sobre el presidente de la Fed, Jerome Powell. Los mercados, esas complejas redes interconectadas de código y sentimiento humano, reaccionaron con una inhalación colectiva.
La investigación, cuyos detalles se mantienen en secreto, llega en un momento particularmente delicado. El mandato de Powell como presidente de la Fed concluye en mayo, lo que añade otra capa de incertidumbre a un panorama económico ya de por sí volátil. Esta situación se asemeja a la "venta de Estados Unidos" del año pasado, un período marcado por las críticas vocales del presidente Trump a Powell y los desafíos a la autonomía de la Fed. El banco central se ha enfrentado a una presión implacable para que baje los tipos de interés, una medida que la administración cree que impulsará la asequibilidad, especialmente en el mercado de la vivienda.
La independencia de la Fed es una piedra angular de la política monetaria moderna. Es el cortafuegos que, teóricamente, separa las decisiones económicas de los caprichos políticos. Pero, ¿qué ocurre cuando se percibe que ese cortafuegos está siendo atacado? La reacción del mercado -la caída de las acciones, el desplome del dólar- sugiere una pérdida de confianza, un temor a que las decisiones puedan verse influidas por consideraciones políticas en lugar de por datos puramente económicos. El oro, a menudo considerado como un refugio seguro en tiempos de incertidumbre, se disparó a un máximo histórico, una clara señal de la ansiedad de los inversores.
"El mercado está esencialmente valorando una prima de riesgo", explica la Dra. Anya Sharma, profesora de economía financiera en la Universidad de Stanford. "Cuando se ve amenazada la independencia percibida del banco central, los inversores se muestran cautelosos. Exigen una mayor rentabilidad para compensar el aumento de la incertidumbre". Esta "prima de riesgo" se traduce en un aumento de los rendimientos de los bonos, lo que encarece la obtención de dinero por parte del gobierno.
Powell, en una inusual declaración en vídeo emitida el domingo, reconoció las citaciones del gran jurado del Departamento de Justicia y se comprometió a desempeñar sus funciones sin influencia política. "Cumpliré con mis deberes sin temor ni favor político", declaró, un sentimiento destinado a tranquilizar a los mercados. Sin embargo, la reacción del mercado sugiere que las palabras por sí solas pueden no ser suficientes para calmar la inquietud.
La situación pone de manifiesto el delicado equilibrio entre la supervisión humana y la negociación algorítmica en los mercados financieros actuales. Si bien los algoritmos de IA pueden procesar grandes cantidades de datos y reaccionar a los cambios del mercado con la velocidad del rayo, en última instancia se basan en los datos que se les suministran y en los parámetros establecidos por los programadores humanos. Una sacudida repentina, como la noticia de la investigación de Powell, puede desencadenar una cascada de órdenes de venta automatizadas, exacerbando la reacción inicial del mercado. Aquí es donde el juicio y la experiencia humanos se vuelven cruciales, para evaluar las causas subyacentes del movimiento del mercado y evitar un posible pánico.
De cara al futuro, la reacción del mercado a la investigación de Powell sirve como un claro recordatorio de la importancia de la independencia del banco central y de las posibles consecuencias de la injerencia política en la política monetaria. Los próximos meses serán críticos para determinar si la Fed puede mantener su credibilidad y navegar por las turbulentas aguas de la presión política y la incertidumbre económica. La estabilidad del sistema financiero estadounidense, y de hecho de la economía mundial, bien puede depender de ello.
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