Un árbitro y una estudiante figuran entre los cientos de personas que, según informes, han muerto en Irán durante dos semanas de protestas contra el gobierno. El entrenador Amir Mohammad Koohkan, de 26 años, murió el 3 de enero en Neyriz tras ser alcanzado por munición real. La estudiante Rubina Aminian, de 23 años, fue baleada en Teherán el 8 de enero.
Las manifestaciones comenzaron el 28 de diciembre por quejas económicas. Un grupo de derechos humanos con sede en Estados Unidos informa que cerca de 500 manifestantes y 48 miembros del personal de seguridad murieron. Fuentes dentro de Irán le dijeron a la BBC que es probable que el número real de muertos sea mayor.
Un amigo de Koohkan lo describió como amable. El tío de Aminian le dijo a CNN que ella luchó por lo que creía. Los dolientes en los funerales corearon "muerte a Jamenei".
Las protestas estallaron en medio de un descontento generalizado por la economía de Irán. Las manifestaciones evolucionaron rápidamente en llamados a un cambio de régimen.
Se esperan más protestas. La presión internacional sobre Irán está aumentando. La situación sigue siendo volátil.
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