Las fuerzas gubernamentales sirias llevaron a cabo operativos de seguridad en Alepo tras la retirada de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) después de días de combates. La operación, que comenzó el lunes, se centró en la remoción de artefactos explosivos y armas de áreas previamente controladas por las FDS, según informes de la ciudad.
La partida de las FDS el domingo siguió a un acuerdo de alto el fuego que facilitó las evacuaciones de los barrios de Ashrafieh y Sheikh Maqsoud, permitiendo a los residentes reubicarse en áreas controladas por las FDS en el noreste de Siria. Mientras algunos residentes desplazados comenzaron a regresar a sus hogares, las unidades del ejército sirio se centraron en asegurar las áreas desocupadas.
Los recientes enfrentamientos en Alepo subrayan los desafíos continuos de integrar a las facciones armadas dentro de Siria. Las FDS, una fuerza liderada por kurdos, controla una región semiautónoma en el noreste de Siria. El gobierno sirio considera la presencia del grupo en Alepo como un desafío a su soberanía. La integración de estos diversos grupos armados sigue siendo uno de los obstáculos más importantes de Siria para lograr una estabilidad duradera.
Los operativos de seguridad son un procedimiento estándar tras los cambios de control en las zonas de conflicto, destinados a prevenir más víctimas por artefactos explosivos sin detonar y depósitos de armas ocultos. El gobierno sirio no ha publicado detalles específicos sobre los tipos o cantidades de explosivos y armas descubiertos durante la operación.
La situación en Alepo sigue siendo tensa, con el potencial de que se reanuden los enfrentamientos si se rompe el acuerdo de alto el fuego. La estabilidad a largo plazo de la región depende de la capacidad del gobierno sirio y de las FDS para encontrar una solución política duradera que aborde las preocupaciones de todas las partes involucradas.
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