La Reserva Federal ha cambiado su estrategia de larga data de evitar conflictos con el expresidente Donald Trump, adoptando ahora una postura más confrontacional tras la revelación de una investigación penal sobre si el presidente de la Fed, Jerome Powell, mintió al Congreso. Este cambio de enfoque marca una desviación significativa de los intentos anteriores de la Fed de apaciguar a la administración Trump, que incluyeron ceder a algunas de sus demandas con respecto al cambio climático y la regulación bancaria.
El cambio se produce después de años de críticas públicas de Trump a la Fed y su política monetaria, en particular sus decisiones sobre las tasas de interés. Según The New York Times, la investigación penal sirvió como catalizador para que la Fed abandonara su enfoque cauteloso y defendiera activamente su independencia.
A lo largo de la presidencia de Trump, Powell buscó mantener la autonomía del banco central mientras sorteaba el comportamiento a menudo impredecible del presidente. Esto implicó resistir la interferencia directa en la política de tasas de interés, lo que Powell consideraba una línea roja para la independencia de la Fed. Sin embargo, la presión de la administración se extendió a otras áreas, incluidos los intentos de ejercer un mayor control sobre la supervisión de Wall Street por parte de la Fed y los esfuerzos para destituir a un miembro en funciones de la Junta de Gobernadores.
Maurice Obstfeld, investigador principal del Peterson Institute for International Economics y ex economista jefe del Fondo Monetario Internacional, sugirió que las acciones de Trump le dejaron a Powell pocas opciones más que defender abiertamente la posición de la Fed. "Trump ahora está ejerciendo la opción nuclear, por lo que ya no hay razón para que Powell no diga lo que piensa", dijo Obstfeld.
La situación actual plantea preocupaciones sobre el futuro de la independencia de la Fed y su capacidad para llevar a cabo la política monetaria sin interferencia política. El resultado de este conflicto podría tener implicaciones duraderas para la estabilidad de la economía estadounidense y la credibilidad del banco central. La investigación está en curso y la Fed no ha emitido una declaración oficial.
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