Las empresas se centran cada vez más en cómo interactúan y colaboran los agentes de inteligencia artificial, desplazando el enfoque de las capacidades de los agentes individuales a la orquestación de sistemas multiagente. La comunicación entre agentes se está convirtiendo en un aspecto crucial de la implementación de la IA, según Tim Sanders, director de innovación de G2.
Sanders declaró a VentureBeat que, sin una orquestación adecuada, los agentes de IA pueden malinterpretarse entre sí, de forma similar a personas que hablan idiomas diferentes. Estos malentendidos pueden degradar la calidad de las acciones realizadas por los agentes y aumentar el riesgo de alucinaciones, lo que podría provocar brechas de seguridad o fugas de datos.
El concepto de orquestación, tradicionalmente centrado en la gestión de datos, se está expandiendo ahora para abarcar la coordinación de acciones. Están surgiendo soluciones que integran agentes de IA, la automatización robótica de procesos (RPA) y los repositorios de datos, funcionando como directores de orquesta para armonizar sus actividades. Sanders comparó esta evolución con la optimización de motores de respuesta, que comenzó con la monitorización y ha progresado hasta la creación de contenido y código personalizados.
Las plataformas de orquestación pretenden mejorar la coherencia de los resultados coordinando diversas soluciones agénticas. Esto implica la gestión del flujo de información y tareas entre diferentes agentes de IA, garantizando que trabajen juntos eficazmente para alcanzar un objetivo común. Este desarrollo refleja una comprensión cada vez mayor de que el verdadero potencial de la IA no reside únicamente en las capacidades de los agentes individuales, sino en su capacidad para colaborar sin problemas.
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