Los disidentes rusos en Europa se enfrentan a un escrutinio cada vez mayor por sus declaraciones públicas. Leonid Volkov, un destacado activista anti-Putin y ex jefe de gabinete de Alexei Navalny, se enfrentó a una reacción violenta después de que se filtrara una diatriba privada en la que criticaba a funcionarios ucranianos. El incidente ocurrió recientemente en Lituania, donde Volkov ha residido durante años. Funcionarios lituanos pidieron su expulsión, argumentando que cruzó una línea al criticar a una nación que se defiende de la agresión rusa. Este incidente pone de relieve la reducción del espacio para las voces disidentes, incluso entre los rusos antibelicistas, en Europa del Este. Volkov, a pesar de su apoyo a Ucrania, se encontró en desacuerdo con la firme postura pro-Kiev de Lituania y otras naciones que temen la expansión rusa. El caso ha sacudido a la comunidad rusa en el exilio. Los países de Europa del Este, que priorizan la solidaridad con Ucrania, son menos tolerantes con las críticas, independientemente de su origen. El futuro de los disidentes rusos en la región sigue siendo incierto.
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