Un hombre de 63 años en Nueva Inglaterra fue hospitalizado con fiebre, tos y problemas de visión en el ojo derecho, y finalmente se le diagnosticó una infección grave causada por una bacteria hipervirulenta que afectaba a múltiples órganos, incluido el cerebro. El hombre informó haber experimentado problemas gastrointestinales, incluyendo vómitos y diarrea, tres semanas antes de la hospitalización, que atribuyó al consumo de carne contaminada. Estos síntomas iniciales desaparecieron después de aproximadamente dos semanas, pero fueron seguidos por un empeoramiento de la tos, escalofríos y fiebre.
Tras el ingreso en el hospital, las radiografías y las tomografías computarizadas (TC) revelaron más de 15 nódulos y masas en sus pulmones, así como una masa de 8,6 cm en el hígado. Los análisis de laboratorio indicaron una infección, lo que llevó a los médicos a administrar oxígeno y antibióticos. A pesar del tratamiento, los escalofríos y la tos del hombre persistieron. El tipo específico de bacteria no se reveló en el informe inicial, pero las cepas hipervirulentas son conocidas por su naturaleza agresiva y su resistencia a los antibióticos comunes.
El Dr. Alan Shapiro, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de California, San Francisco, que no participó en el caso del hombre, explicó que las bacterias hipervirulentas representan una creciente amenaza mundial. "Estas cepas han adquirido factores de virulencia adicionales que les permiten causar enfermedades más graves, incluso en personas por lo demás sanas", dijo el Dr. Shapiro. Añadió que el diagnóstico rápido y el tratamiento agresivo son cruciales para mejorar los resultados de los pacientes.
El caso subraya la importancia de la seguridad alimentaria y el potencial de las enfermedades transmitidas por los alimentos para provocar infecciones sistémicas graves. Los funcionarios de salud pública recomiendan practicar técnicas seguras de manipulación de alimentos, incluyendo las temperaturas de cocción adecuadas y evitar la contaminación cruzada, para minimizar el riesgo de infecciones bacterianas. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) supervisan activamente las cepas bacterianas hipervirulentas emergentes y proporcionan orientación a los proveedores de atención médica sobre el diagnóstico y el tratamiento.
Hasta el momento del informe inicial, el hombre permanecía hospitalizado y estaba recibiendo tratamiento adicional. Los médicos estaban trabajando para identificar la cepa bacteriana específica y adaptar el régimen de antibióticos en consecuencia. El pronóstico a largo plazo para el paciente sigue siendo incierto, dada la gravedad y la extensión de la infección.
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