Los Liberal Demócratas han propuesto un enfoque novedoso para regular el acceso de los niños a las redes sociales, sugiriendo clasificaciones por edades al estilo cinematográfico para restringir el acceso a ciertas plataformas. El plan del partido categorizaría las aplicaciones de redes sociales en función del contenido y las funciones, con plataformas que utilizan algoritmos adictivos o que alojan "contenido inapropiado" limitadas a usuarios mayores de 16 años, y sitios que presentan "violencia gráfica o pornografía" restringidos a mayores de 18 años.
Esta propuesta contrasta con la sugerencia del Partido Conservador de prohibir por completo las redes sociales a los menores de 16 años, una medida que los Liberal Demócratas argumentan que podría tener "consecuencias no deseadas". El debate en torno al uso de las redes sociales por parte de los niños se ha intensificado recientemente, con el Primer Ministro Sir Keir Starmer indicando que está abierto a una prohibición total, afirmando que "todas las opciones están sobre la mesa". Señaló que estaría monitoreando los efectos de una prohibición similar implementada recientemente en Australia.
La ley australiana, que entró en vigor en diciembre, exige que las empresas de redes sociales como Facebook, Snapchat, Instagram, X y TikTok tomen "medidas razonables" para evitar que los niños accedan a sus plataformas. Estas empresas pueden utilizar métodos como identificaciones emitidas por el gobierno o reconocimiento facial y de voz para verificar la edad de los usuarios.
La propuesta de los Liberal Demócratas aprovecha un marco cultural familiar, aprovechando la comprensión establecida de las clasificaciones por edades de las películas para guiar a los padres y a los jóvenes. Este enfoque podría resonar en audiencias ya acostumbradas a estas clasificaciones en otros medios, lo que podría facilitar su comprensión e implementación.
Expertos de la industria sugieren que la implementación de tal sistema presentaría importantes desafíos técnicos y logísticos para las empresas de redes sociales. Evaluar con precisión el contenido y los algoritmos de cada plataforma y hacer cumplir consistentemente las restricciones de edad requeriría recursos sustanciales y un monitoreo continuo. El impacto cultural de tal sistema podría ser significativo, alterando potencialmente la forma en que los adolescentes interactúan con las redes sociales e influyendo en el contenido que consumen. El atractivo de la propuesta para el público radica en su potencial para ofrecer un enfoque equilibrado, protegiendo a los usuarios más jóvenes al tiempo que permite a los adolescentes mayores acceder a una gama más amplia de contenido en línea.
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