Las escenas generadas por IA se intercalan con videoclips reales de Crockett elogiando a Cornyn e informes de noticias de Cornyn hablando favorablemente de ella. Los telones de fondo en los videos fabricados incluyen un salón de baile de Texas y el edificio del Capitolio de los Estados Unidos. Este incidente marca un desarrollo significativo en el uso de la IA en las campañas políticas, lo que genera preocupación sobre el potencial de desinformación y la manipulación de los votantes.
El anuncio destaca la creciente accesibilidad de la tecnología de IA capaz de crear escenarios realistas, aunque completamente fabricados. Los modelos de IA generativa, como los que probablemente se utilizaron para crear el video, emplean algoritmos para aprender patrones de datos existentes y luego generar contenido nuevo que imita esos patrones. En este caso, la IA probablemente analizó imágenes y videos de Cornyn y Crockett para crear avatares digitales realistas capaces de realizar los bailes representados en el anuncio.
Paxton no es el primer político en utilizar la IA en videos de campaña; Andrew Cuomo utilizó previamente técnicas similares. Sin embargo, la creciente sofisticación y el realismo del contenido generado por IA generan preocupación sobre el potencial de dicha tecnología para engañar a los votantes y distorsionar el panorama político. El uso de *deepfakes*, una forma más avanzada de contenido generado por IA, podría exacerbar aún más estos problemas. Los *deepfakes* utilizan la IA para intercambiar de manera convincente la cara de una persona en el cuerpo de otra, o para manipular audio y video para que parezca que alguien dijo o hizo algo que nunca hizo.
El surgimiento de la publicidad política generada por IA plantea complejas cuestiones éticas y legales. Actualmente, las regulaciones en torno al uso de la IA en las campañas políticas son limitadas, lo que deja abierta la posibilidad de un uso indebido generalizado. Los expertos sugieren que se necesitan directrices y regulaciones claras para garantizar la transparencia y evitar la propagación de información errónea. Esto incluye exigir exenciones de responsabilidad en el contenido generado por IA y establecer mecanismos para verificar la autenticidad de los anuncios políticos. El incidente en Texas subraya la urgente necesidad de un discurso público y un desarrollo de políticas para abordar los desafíos que plantea la IA en el ámbito político.
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