Alain Orsoni, de 71 años, un antiguo líder nacionalista, fue asesinado a tiros durante el funeral de su madre en Vero, Córcega. El incidente ocurrió mientras los dolientes se reunían en el pueblo, a media hora en coche de Ajaccio, la capital de la isla mediterránea. Orsoni, que había regresado del exilio en Nicaragua para asistir al funeral, fue alcanzado por un único disparo efectuado desde un matorral cercano, según informes de la AFP.
El asesinato ha conmocionado a los residentes de Córcega, una isla que ya lidia con una alta tasa de homicidios. En los últimos tres años, 35 personas han muerto por disparos en la isla de 350.000 habitantes, lo que le confiere una de las tasas de homicidios más altas de Francia, según Chris Bockman. Si bien los corsos se han acostumbrado a las vendettas y los tiroteos del hampa, la descarada naturaleza del asesinato de Orsoni ha asombrado a muchos.
Córcega, conocida por su belleza natural, tiene una historia de crimen organizado y violencia entre clanes. El movimiento nacionalista de la isla también se ha vinculado a la violencia en el pasado. El propio Orsoni fue una figura prominente del nacionalismo corso.
Ayer, Alain Orsoni fue incinerado tras un funeral en Ajaccio, bajo una gran presencia policial. Su amigo cercano Jo Peraldi expresó su incredulidad ante los acontecimientos que rodearon la muerte de Orsoni. La investigación sobre el tiroteo está en curso.
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