Yoweri Museveni se aseguró su séptimo mandato como presidente de Uganda, ganando las recientes elecciones con más del 70% de los votos, según las autoridades electorales estatales. El anuncio se produjo tras un corte de internet y denuncias de fraude por parte de su principal oponente, Bobi Wine, músico y figura política.
Wine condenó los resultados como "falsos" y alegó numerosas irregularidades electorales, incluido el secuestro de personal electoral. Pidió protestas pacíficas para exigir la publicación de lo que él cree que son los resultados legítimos. Wine también afirmó haber huido de su casa debido a una redada de las fuerzas de seguridad, y su partido alegó que fue detenido, aunque esto no ha sido confirmado de forma independiente.
Museveni, de 81 años, ha sido presidente de Uganda durante 40 años, lo que le convierte en el tercer jefe de Estado no real con más años de servicio en el mundo. Su mandato ha estado marcado por periodos de crecimiento económico y estabilidad, así como por acusaciones de autoritarismo y abusos contra los derechos humanos.
Las elecciones se celebraron en medio de una mayor seguridad y restricciones al acceso de los medios de comunicación. Observadores internacionales han expresado su preocupación por la equidad y la transparencia del proceso electoral. El gobierno ugandés ha defendido las elecciones, afirmando que se llevaron a cabo de acuerdo con la ley.
El resultado de las elecciones y las denuncias de fraude han aumentado las tensiones en Uganda. La posibilidad de protestas y nuevos disturbios sigue siendo motivo de preocupación. El gobierno ha advertido contra cualquier manifestación ilegal y ha prometido mantener el orden. La comunidad internacional está siguiendo de cerca la situación y pidiendo diálogo y respeto por los derechos humanos.
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