El sábado se llevaron a cabo manifestaciones en Copenhague y otras ciudades de Dinamarca y Groenlandia, en protesta por las repetidas expresiones de interés del expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, en adquirir la isla ártica y sus críticas al ejército danés. Las protestas reflejaron una sensación de traición y desconcierto entre muchos daneses, quienes consideraron las declaraciones de Trump como una amenaza a la larga alianza entre las dos naciones.
Henrik Bager, un soldado danés que sirvió junto a las fuerzas estadounidenses en Irak y Afganistán, describió la promesa de Trump de obtener Groenlandia y sus comentarios despectivos sobre las capacidades militares de Dinamarca como un "puñetazo en el estómago". El sentimiento de Bager fue compartido por otros que sintieron que las acciones de Trump socavaron la estrecha relación entre los dos países.
Rasmus Jarlov, miembro de centro-derecha del Parlamento danés y presidente de su Comité de Defensa, reconoció la disparidad militar entre Estados Unidos y Dinamarca, afirmando: "Sabemos muy bien que los estadounidenses pueden destruirnos". Sin embargo, también afirmó que Dinamarca se defendería si fuera atacada por un aliado de la OTAN, un escenario que le pareció "absolutamente extraño" incluso de contemplar.
La controversia en torno a Groenlandia comenzó hace varios años, cuando surgieron informes de que el entonces presidente Trump había preguntado repetidamente sobre la posibilidad de que Estados Unidos comprara la isla. Dinamarca rechazó rápidamente la idea, afirmando que Groenlandia no estaba a la venta. Posteriormente, Trump canceló una visita planeada a Dinamarca, citando la falta de interés del gobierno danés en discutir la venta.
Casper O. Jensen, un encuestador danés con estrechos vínculos con Estados Unidos, expresó una sensación de decepción, afirmando: "Pensé que teníamos algo realmente bueno. Aparentemente no". Sus palabras reflejaron un sentimiento más amplio de desilusión entre algunos daneses que anteriormente habían visto a Estados Unidos como un aliado confiable.
El incidente ha suscitado interrogantes sobre el futuro de la relación entre Estados Unidos y Dinamarca y las implicaciones para la seguridad del Ártico. Groenlandia, un territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca, tiene una importante importancia estratégica debido a su ubicación y recursos naturales. Estados Unidos mantiene una base militar en Thule, Groenlandia, que es un componente clave de su sistema de alerta temprana de misiles balísticos. El gobierno danés ha enfatizado constantemente su compromiso de mantener una sólida relación con Estados Unidos, pero la reciente controversia sin duda ha tensado los lazos entre las dos naciones. El impacto a largo plazo en la cooperación diplomática y militar está por verse.
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