Los incendios forestales en el centro y sur de Chile causaron la muerte de al menos 15 personas. Las llamas arrasaron 8.500 hectáreas y destruyeron numerosas viviendas. El presidente Gabriel Boric declaró el estado de catástrofe en las regiones de Biobío y Ñuble. La declaración se produjo en medio de una ola de calor que azota a la nación sudamericana.
Los incendios comenzaron a propagarse rápidamente, obligando a 50.000 personas a evacuar. El ministro del Interior chileno, Luis Cordero, confirmó el alcance de las evacuaciones. El estado de catástrofe permite una mayor coordinación militar. Los bomberos están luchando para contener las dos docenas de incendios forestales activos.
La designación de emergencia tiene como objetivo mejorar la asignación de recursos. Las autoridades están trabajando para proporcionar refugio y ayuda a los evacuados. El objetivo inmediato es contener los incendios y evitar mayores pérdidas de vidas y bienes.
Chile experimenta incendios forestales con regularidad durante los meses de verano. El cambio climático y las condiciones de sequía exacerban el riesgo. El gobierno se enfrenta a una creciente presión para mejorar las estrategias de prevención y respuesta.
Las autoridades seguirán evaluando los daños y coordinando las labores de socorro. Se están llevando a cabo investigaciones sobre la causa de los incendios. Se espera que el gobierno anuncie nuevas medidas para apoyar a las comunidades afectadas.
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