Según informes militares, el ejército sirio ha logrado importantes avances territoriales en el noreste de Siria, apoderándose de áreas controladas anteriormente por las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) lideradas por los kurdos. Los avances se producen tras intensas batallas que comenzaron en Alepo y que desde entonces se han extendido a las zonas nororientales del país.
Los recientes avances del gobierno sirio allanan el camino para afianzar su control sobre una región estratégica y rica en petróleo. Este acontecimiento plantea interrogantes sobre el futuro de la autonomía kurda en Siria y las implicaciones regionales más amplias.
Múltiples rondas de conversaciones y acuerdos entre Damasco y la dirección de las FDS durante el año pasado no han dado resultados, a pesar de la participación de Estados Unidos en los esfuerzos por mediar en un terreno común. "Se han hecho muchos intentos de encontrar una resolución pacífica, pero las diferencias siguen siendo significativas", dijo Omar Abu Layla, analista de asuntos sirios.
Los combates representan un posible escenario de pesadilla para Estados Unidos, que ha apoyado a las FDS en la lucha contra el ISIS. Los enfrentamientos actuales corren el riesgo de desestabilizar aún más la región y podrían permitir un resurgimiento de la actividad del ISIS, según Scott Lucas, profesor de política estadounidense e internacional en la Universidad.
Siria anunció recientemente un acuerdo de alto el fuego con las FDS lideradas por los kurdos tras intensos combates, pero la estabilidad a largo plazo de este acuerdo sigue siendo incierta. Los continuos avances del ejército sirio sugieren una determinación de reafirmar el control sobre todo el territorio sirio, lo que podría preparar el terreno para nuevos conflictos o negociaciones. La situación sigue siendo fluida, y la evolución futura dependerá probablemente del resultado de las negociaciones en curso y de las acciones de diversos actores regionales e internacionales.
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