Las sobredosis de acetaminofén son una de las principales causas de insuficiencia hepática en los Estados Unidos, lo que impulsa a los investigadores a explorar nuevas opciones de tratamiento mientras disipan la información errónea que vincula el analgésico con el autismo. El acetaminofén, el ingrediente activo de Tylenol y numerosos medicamentos de venta libre para el resfriado y la gripe, provoca decenas de miles de visitas a las salas de emergencia y representa casi la mitad de todos los casos de insuficiencia hepática aguda al año, según la Facultad de Medicina de la Universidad de Colorado.
Si bien las redes sociales continúan difundiendo afirmaciones no verificadas sobre un posible vínculo entre el uso de acetaminofén durante el embarazo y el autismo en los niños, los expertos médicos enfatizan que estas afirmaciones distraen del peligro más inmediato y bien documentado de la sobredosis. "El verdadero peligro del acetaminofén no es el autismo, sino el riesgo muy real de daño hepático por tomar demasiado", dijo la Dra. Emily Carter, hepatóloga de la Facultad de Medicina de la Universidad de Colorado. "Necesitamos centrarnos en educar al público sobre el uso seguro y prevenir las sobredosis accidentales".
El acetaminofén es generalmente seguro cuando se toma según las indicaciones, pero exceder la dosis recomendada puede sobrecargar la capacidad del hígado para procesar el fármaco, lo que puede provocar un daño hepático potencialmente mortal. Los factores que contribuyen a las sobredosis accidentales incluyen tomar varios medicamentos que contienen acetaminofén simultáneamente, malinterpretar las instrucciones de dosificación y usar el fármaco para automedicarse el dolor crónico.
Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Colorado están investigando actualmente el potencial del fomepizol, un fármaco que se utiliza normalmente para tratar el envenenamiento por anticongelante, como posible antídoto para la sobredosis de acetaminofén cuando los tratamientos estándar, como la N-acetilcisteína (NAC), se administran demasiado tarde. "La NAC es eficaz si se administra dentro de un cierto plazo después de una sobredosis, pero su eficacia disminuye significativamente después de ese plazo", explicó el Dr. David Miller, investigador principal del proyecto. "El fomepizol podría ofrecer potencialmente una segunda línea de defensa en los casos en que la NAC se retrasa".
El estudio, que se encuentra en sus primeras etapas, implica pruebas preclínicas para evaluar la seguridad y la eficacia del fomepizol en la prevención del daño hepático tras una sobredosis de acetaminofén. Si tiene éxito, los investigadores esperan pasar a los ensayos clínicos para evaluar el tratamiento en pacientes humanos.
Los profesionales médicos instan al público a leer atentamente y seguir las instrucciones de dosificación de todos los medicamentos que contienen acetaminofén, a ser conscientes de los ingredientes de todos los medicamentos de venta libre y con receta que estén tomando, y a consultar con un proveedor de atención médica o farmacéutico si tienen alguna pregunta o inquietud. El enfoque, dicen, debe seguir siendo la prevención del daño hepático relacionado con el acetaminofén a través de la educación y el uso responsable de los medicamentos.
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