El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, declaró el domingo que el despliegue de soldados en servicio activo en Minnesota para la aplicación de las leyes de inmigración sería inconstitucional, e instó a los manifestantes a mantener la paz. La declaración de Frey se produjo mientras continuaban las protestas durante todo enero en respuesta al aumento de la aplicación de las leyes de inmigración en las Ciudades Gemelas, con el despliegue de más de 2.000 agentes federales en la zona por parte del Departamento de Seguridad Nacional.
El Pentágono ordenó que aproximadamente 1.500 soldados en servicio activo con base en Alaska, especializados en condiciones árticas, estuvieran preparados para un posible despliegue en Minnesota, según dos funcionarios de defensa que hablaron bajo condición de anonimato. Estos funcionarios indicaron que dos batallones de infantería fueron puestos en alerta.
Frey calificó la perspectiva de una intervención militar como "injusta, no equitativa y completamente inconstitucional". Hizo hincapié en la importancia de la protesta pacífica para evitar que el presidente perciba la necesidad de una participación militar.
El aumento de la presencia federal provocó manifestaciones generalizadas. Tres hoteles de la zona, que al parecer alojaban a agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), dejaron de aceptar reservas el domingo. En un barrio con frecuente actividad del ICE, los trabajadores postales estadounidenses marcharon coreando consignas contra la presencia del ICE.
El despliegue de agentes federales y el posible despliegue de personal militar suscitan preocupación por el papel de la inteligencia artificial (IA) en la aplicación de las leyes de inmigración. Los algoritmos de IA se utilizan cada vez más para tareas como la evaluación de riesgos, el reconocimiento facial y la vigilancia predictiva. Estas tecnologías, aunque potencialmente eficientes, también pueden perpetuar los sesgos presentes en los datos con los que se entrenan, lo que conduce a resultados discriminatorios.
Por ejemplo, se ha demostrado que los sistemas de reconocimiento facial son menos precisos a la hora de identificar a personas con tonos de piel más oscuros, lo que podría dar lugar a identificaciones erróneas y a objetivos injustos. Los algoritmos de vigilancia predictiva, que analizan datos históricos sobre delitos para predecir futuros puntos conflictivos, pueden reforzar los patrones existentes de exceso de vigilancia en las comunidades marginadas.
El uso de la IA en la aplicación de las leyes de inmigración también plantea problemas de transparencia y rendición de cuentas. Los algoritmos utilizados por los organismos gubernamentales suelen ser de propiedad exclusiva, lo que dificulta el escrutinio de sus procesos de toma de decisiones y la identificación de posibles sesgos. Esta falta de transparencia puede erosionar la confianza pública y socavar el debido proceso.
El debate sobre el uso de la IA en las fuerzas del orden pone de relieve las implicaciones sociales más amplias de estas tecnologías. A medida que la IA se generaliza en diversos sectores, es fundamental garantizar que se utilice de forma ética y responsable. Esto requiere una cuidadosa consideración de los posibles sesgos, la transparencia en la toma de decisiones algorítmicas y unos mecanismos de supervisión sólidos.
La situación en Minneapolis refleja una creciente tensión entre las políticas federales de inmigración y la oposición local. La postura del alcalde y las protestas en curso subrayan la importancia de equilibrar las preocupaciones de seguridad nacional con la protección de las libertades civiles y los derechos de los inmigrantes. El posible despliegue de personal militar añade otra capa de complejidad a la situación, planteando interrogantes sobre el papel apropiado de los militares en la aplicación de la ley nacional. La situación sigue siendo fluida y se esperan nuevos acontecimientos a medida que continúen las protestas y el gobierno federal considere sus próximos pasos.
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