Científicos descubrieron que los virus enviados a la Estación Espacial Internacional evolucionaron de maneras inesperadas, alterando sus interacciones con las bacterias en microgravedad. El estudio, publicado en PLOS el 18 de enero de 2026, reveló que, si bien los virus aún podían infectar bacterias en el espacio, la dinámica de estas interacciones difería significativamente de las de la Tierra, lo que podría ofrecer nuevas estrategias para combatir las infecciones resistentes a los medicamentos a nivel mundial.
El equipo de investigación envió virus terrestres que infectan bacterias, conocidos como bacteriófagos, a la Estación Espacial Internacional para observar su comportamiento en un entorno casi sin peso. Según el estudio, tanto los virus como sus huéspedes E. coli experimentaron cambios genéticos que modificaron la forma en que los virus se adherían a las bacterias y la forma en que las bacterias se defendían. Esto sugiere que la microgravedad ejerce una presión selectiva, impulsando la evolución de ambos organismos en direcciones novedosas.
Las implicaciones de estos hallazgos se extienden más allá de la exploración espacial. Las infecciones resistentes a los medicamentos representan una amenaza significativa para la salud mundial, particularmente en regiones con acceso limitado a tratamientos médicos avanzados. La terapia de fagos, que utiliza virus para atacar y matar bacterias, ha surgido como una alternativa prometedora a los antibióticos tradicionales. Los conocimientos obtenidos de esta investigación espacial podrían ayudar a refinar y mejorar las terapias de fagos, haciéndolas más efectivas contra las bacterias resistentes.
"Comprender cómo interactúan los virus y las bacterias en el espacio puede proporcionar pistas valiosas para desarrollar nuevas estrategias para combatir las infecciones en la Tierra", dijo un investigador principal involucrado en el estudio, quien solicitó el anonimato debido a la naturaleza delicada de la investigación. "Las condiciones únicas de la microgravedad nos permiten observar procesos evolutivos que podrían estar enmascarados por otros factores en un entorno terrestre".
El estudio también destaca la importancia de la colaboración internacional en la investigación científica. La Estación Espacial Internacional, un proyecto conjunto en el que participan varios países, proporciona una plataforma única para realizar experimentos que no se pueden replicar en la Tierra. Al compartir recursos y experiencia, científicos de diferentes naciones pueden trabajar juntos para abordar desafíos globales, como la resistencia a los antibióticos.
Se planea realizar más investigaciones para investigar los efectos a largo plazo de la microgravedad en las interacciones virus-bacteria y para explorar el potencial de utilizar experimentos espaciales para desarrollar nuevas terapias antimicrobianas. El equipo espera que estos esfuerzos contribuyan a un enfoque más sostenible y eficaz para combatir las enfermedades infecciosas en todo el mundo.
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