La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, declaró que "Europa no será chantajeada" en respuesta a las amenazas arancelarias hechas por el presidente estadounidense Donald Trump con respecto a Groenlandia. La disputa surgió después de que Trump sugiriera que Estados Unidos podría imponer un gravamen del 10% sobre los bienes procedentes de ocho naciones aliadas si se oponían a su propuesta de adquisición del territorio danés autónomo.
Frederiksen, junto con otros líderes europeos, emitió una declaración conjunta el domingo, caracterizando los aranceles como una amenaza potencial para las relaciones transatlánticas y un riesgo de iniciar una "peligrosa espiral descendente". La declaración subraya la postura europea unificada contra lo que perciben como tácticas comerciales coercitivas.
El interés de Trump en Groenlandia se debe a su afirmación de que el territorio es fundamental para la seguridad de Estados Unidos. El lunes, declaró que la OTAN había estado instando a Dinamarca durante dos décadas a abordar la "amenaza rusa" cerca de Groenlandia, una tarea que, según él, Dinamarca no ha podido llevar a cabo. Anteriormente, había indicado que Estados Unidos adquiriría Groenlandia "de la manera fácil" o "de la manera difícil", y no ha descartado explícitamente el uso de la fuerza.
La idea de que Estados Unidos compre Groenlandia no es nueva. El gobierno estadounidense consideró la posibilidad de comprar la isla en 1867 y de nuevo en 1946. La ubicación estratégica de Groenlandia, en particular su proximidad a Rusia y al Ártico, la hace valiosa para los intereses militares y de recursos. El Ártico también es cada vez más accesible debido al cambio climático, lo que abre nuevas rutas marítimas y oportunidades de extracción de recursos.
El estado actual de la situación sigue siendo tenso, sin una resolución inmediata a la vista. La administración Trump aún no ha anunciado formalmente los aranceles, pero la amenaza sigue siendo un punto de discordia entre Estados Unidos y sus aliados europeos. Los próximos acontecimientos dependerán probablemente de nuevas negociaciones y esfuerzos diplomáticos para reducir la tensión.
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