La población del país disminuyó en 3,39 millones, alcanzando los 1.400 millones a finales de 2025, una disminución más rápida que el año anterior. Este cambio demográfico presenta desafíos importantes para China, incluyendo una fuerza laboral que envejece y una posible presión sobre los sistemas de seguridad social.
En respuesta a la disminución de la tasa de natalidad y al envejecimiento de la población, Pekín ha implementado varias políticas destinadas a alentar a los jóvenes a casarse y tener hijos. En 2016, el gobierno abandonó su política de hijo único de larga data, reemplazándola con un límite de dos hijos. Cuando este cambio no produjo un aumento significativo en los nacimientos, las autoridades relajaron aún más la política en 2021, permitiendo que las parejas tengan hasta tres hijos.
Más recientemente, China ha introducido incentivos financieros para los padres, ofreciendo 3.600 yuanes (375 dólares; 500 euros) por niño menor de tres años. Varias provincias también han implementado sus propios programas de bonificación por bebé, proporcionando apoyo financiero adicional a las familias.
La disminución de la tasa de natalidad y el envejecimiento de la población tienen amplias implicaciones para la economía y la sociedad de China. Una fuerza laboral en disminución podría conducir a un crecimiento económico más lento, mientras que un número creciente de jubilados podría ejercer presión sobre los sistemas de pensiones y atención médica. Estas tendencias demográficas también plantean interrogantes sobre la futura competitividad global de China y su capacidad para mantener su nivel actual de desarrollo económico.
También se está explorando el uso de la inteligencia artificial (IA) como una herramienta potencial para abordar estos desafíos demográficos. Los sistemas impulsados por la IA podrían utilizarse para analizar datos demográficos, identificar tendencias y desarrollar políticas específicas para fomentar el parto y apoyar a las familias. La IA también podría desempeñar un papel en la automatización de tareas y el aumento de la productividad en las industrias que enfrentan escasez de mano de obra debido a la reducción de la fuerza laboral.
Sin embargo, el uso de la IA para abordar los desafíos demográficos también plantea consideraciones éticas. Es importante garantizar que los sistemas de IA se utilicen de manera que se respete la privacidad y la autonomía individuales, y que no perpetúen las desigualdades existentes. Se esperan nuevos desarrollos en la IA y ajustes de políticas a medida que China continúa lidiando con su panorama demográfico en evolución.
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