Yemen se prepara para una grave crisis alimentaria, posiblemente la peor desde 2022, con más de la mitad de su población, aproximadamente 18 millones de personas, proyectadas a experimentar niveles elevados de hambre a principios de 2026, advirtió el Comité Internacional de Rescate (IRC). La declaración del IRC siguió a la publicación de nuevas proyecciones el lunes bajo el sistema de monitoreo del hambre de la Clasificación Integrada de Fases de la Seguridad Alimentaria, que indicó que un millón de personas adicionales corren el riesgo de enfrentar un hambre que amenaza sus vidas.
La inminente crisis se ve exacerbada por el conflicto interno en curso en Yemen, que involucra a actores regionales externos involucrados en combates en las regiones del sur del país. Este conflicto interrumpe las cadenas de suministro, limita el acceso a bienes y servicios esenciales y desestabiliza aún más una economía ya frágil.
"La situación en Yemen se está deteriorando rápidamente", declaró un portavoz del IRC. "La combinación de conflicto, colapso económico y acceso humanitario reducido está empujando a millones de yemeníes al borde de la inanición".
Yemen, históricamente una de las naciones más empobrecidas del mundo, ha estado envuelto en un conflicto durante años, derivado de la insurgencia hutí que comenzó en 2014. El conflicto se intensificó en 2015 cuando una coalición liderada por Arabia Saudita intervino en apoyo del gobierno yemení. Esta intervención transformó el conflicto interno en una guerra de poder con importantes implicaciones regionales. Las hostilidades en curso han devastado la infraestructura del país, paralizado su economía y desplazado a millones de personas.
Las Naciones Unidas han advertido repetidamente sobre la terrible situación humanitaria en Yemen, describiéndola como la peor crisis humanitaria del mundo. Las organizaciones internacionales de ayuda han tenido dificultades para brindar asistencia debido a preocupaciones de seguridad, impedimentos burocráticos y déficits de financiación. El IRC y otros grupos de ayuda están pidiendo un mayor apoyo internacional para abordar la creciente crisis alimentaria y ayudar a aliviar el sufrimiento del pueblo yemení. Las proyecciones también pronostican posibles consecuencias a largo plazo si el conflicto continúa sin cesar y la asistencia humanitaria no aumenta significativamente.
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