El Presidente Global de PwC, Mohamed Kande, ha lanzado una severa advertencia a los líderes empresariales, afirmando que muchos han perdido de vista los principios empresariales fundamentales en medio de la rápida adopción de la inteligencia artificial. En declaraciones a Fortune en Davos, Suiza, Kande destacó que un significativo 56% de las empresas no están obteniendo ningún beneficio tangible de sus inversiones en IA.
Kande enfatizó que el mandato tradicional del CEO de hacer crecer el negocio existente, asignar capital de manera eficiente e implementar tecnología para obtener ganancias de productividad ya no es suficiente. Argumentó que el rol del CEO ha experimentado una transformación más dramática en el último año que en los 25 años anteriores. Este cambio requiere un "mandato tri-modal", que exige a los líderes gestionar simultáneamente sus operaciones actuales, transformarlas en tiempo real y desarrollar modelos de negocio completamente nuevos para el futuro.
El fracaso en extraer valor de las inversiones en IA subraya un problema más amplio de alineación estratégica y comprensión fundamental. Si bien las empresas se apresuran a implementar soluciones de IA, la falta de enfoque en los principios empresariales básicos está obstaculizando su capacidad para integrar y aprovechar eficazmente la tecnología. Esta desconexión es particularmente preocupante dada la importante cantidad de capital que se está asignando a las iniciativas de IA a nivel mundial.
PwC, como una de las firmas de servicios profesionales más grandes del mundo, tiene un punto de vista único sobre los desafíos y las oportunidades que enfrentan las empresas en diversos sectores y geografías. Los conocimientos de la firma se basan en una extensa investigación, compromisos con los clientes y análisis de la industria. Los comentarios de Kande reflejan una creciente preocupación dentro de la comunidad empresarial de que el entusiasmo que rodea a la IA pueda estar eclipsando la necesidad de fundamentos empresariales sólidos.
De cara al futuro, Kande instó a los líderes empresariales a abrazar el futuro con optimismo, a pesar de las incertidumbres inherentes. Estableció paralelismos con períodos históricos de cambios significativos, como la introducción de aranceles hace un siglo y la Revolución Industrial, sugiriendo que los desafíos actuales no son inéditos. La clave, enfatizó, reside en mantener el enfoque en los principios empresariales básicos mientras se navega por las complejidades de la disrupción tecnológica. La capacidad de adaptarse, innovar y construir nuevos modelos de negocio será crucial para el éxito en el panorama global en evolución.
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