El presidente de Uganda, Yoweri Museveni, tras asegurarse un séptimo mandato, caracterizó a sus oponentes políticos como terroristas que intentaron perturbar los resultados electorales mediante la violencia. Museveni, según los resultados oficiales, obtuvo el 72% de los votos en las recientes elecciones.
La elección, sin embargo, ha suscitado críticas por parte de observadores electorales africanos y organizaciones de derechos humanos, que citan una importante represión de la oposición y un apagón de internet a nivel nacional. El líder de la oposición, Robert Kyagulanyi, también conocido como Bobi Wine, que obtuvo el 25% de los votos, informó el sábado que había evadido una redada policial en su residencia y que se encontraba escondido. Funcionarios de la policía negaron estas afirmaciones, declarando que Wine permanecía en su casa, al tiempo que impedían a los periodistas acceder a la propiedad.
El prolongado mandato de Museveni, que abarca más de tres décadas, se ha caracterizado por períodos de crecimiento económico y estabilidad, así como por preocupaciones sobre los derechos humanos y las libertades democráticas. El gobierno ha defendido sus acciones, afirmando que son necesarias para mantener el orden y prevenir la violencia.
El apagón de internet, implementado antes de la elección, suscitó preocupaciones sobre la transparencia y la capacidad de los ciudadanos para acceder a la información. Los críticos argumentaron que el cierre obstaculizó la capacidad de la oposición para comunicarse y organizarse, mientras que el gobierno mantuvo que era una medida necesaria para prevenir la difusión de desinformación e incitación a la violencia.
El paradero actual de Bobi Wine sigue siendo incierto. La situación está en curso, y se esperan nuevos acontecimientos a medida que la oposición considera sus próximos pasos y los observadores internacionales continúan evaluando la imparcialidad y la credibilidad de la elección.
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