El martes, excavadoras demolieron la sede del Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (OOPS) en la Jerusalén Este ocupada, bajo la supervisión del ministro israelí de extrema derecha Itamar Ben-Gvir. La demolición se produjo en medio de crecientes restricciones israelíes a las organizaciones no gubernamentales que prestan asistencia humanitaria a los palestinos.
La destrucción de los edificios de la OOPS se suma a la escalada de tensiones en la región. Según relatos de testigos presenciales, la demolición comenzó temprano el martes por la mañana y continuó durante todo el día. El gobierno israelí aún no ha publicado una declaración oficial que detalle las razones específicas para atacar la sede de la OOPS, pero fuentes dentro del gobierno, que hablaron bajo condición de anonimato, citaron supuestas violaciones del código de construcción.
La OOPS, establecida en 1949, proporciona servicios esenciales, incluyendo educación, atención médica y apoyo social, a los refugiados palestinos en Cisjordania, la Franja de Gaza, Jordania, Líbano y Siria. El organismo se ha enfrentado a un creciente escrutinio y recortes de financiación en los últimos años, particularmente de países que cuestionan su neutralidad y eficacia. La demolición plantea preocupaciones sobre el futuro de la entrega de ayuda humanitaria a los refugiados palestinos y el posible desplazamiento del personal y las operaciones de la OOPS.
Los críticos argumentan que la demolición es parte de un esfuerzo más amplio del gobierno israelí para debilitar a las organizaciones internacionales que operan en los territorios ocupados y para consolidar aún más su control sobre Jerusalén Este. Los partidarios de la demolición sostienen que es un ejercicio legítimo de la soberanía israelí y necesario para hacer cumplir las normas de construcción.
Las Naciones Unidas han condenado la demolición, calificándola de violación del derecho internacional y de grave impedimento para las operaciones humanitarias. "Esta acción socava la capacidad de la OOPS para cumplir su mandato y proporcionar servicios esenciales a una población vulnerable", dijo una declaración emitida por la oficina del Secretario General de la ONU. Varias organizaciones internacionales de derechos humanos también han emitido declaraciones condenando la demolición y pidiendo un cese inmediato de nuevas demoliciones de infraestructura humanitaria.
Es probable que el incidente tensione aún más las relaciones entre Israel y la comunidad internacional. La Unión Europea ha anunciado que está revisando sus programas de ayuda a los territorios palestinos a la luz de la demolición. La situación sigue siendo fluida y las implicaciones a largo plazo para la prestación de ayuda humanitaria a los refugiados palestinos son inciertas. Actualmente, la OOPS está buscando ubicaciones alternativas para reubicar su sede y reanudar sus operaciones.
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